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El ejercicio físico
aeróbico eleva la supervivencia de
neuronas
(Por Angeles Gómez, Publicado
en el diario médico.com, 4 de diciembre
de 2003)
Los conceptos clásicos del cerebro
y su funcionamiento se están cuestionando
con la aparición de nuevos hallazgos.
Uno de esos cambios afecta a la comunicación
neuronal, que hasta ahora se consideraba
que se hacía exclusivamente por la
vía sináptica, pero los estudios
recientes han encontrado un nuevo modo de
transmisión química. Las nuevas
teorías se han expuesto en un simposio
coordinado por Francisco Mora.
El ejercicio físico aeróbico
en ratas cambia el cerebro, aumentando la
expresión de multitud de genes, que
de otra manera están dormidos, y
expresan factores tróficos en el
sistema nervioso que aumentan la supervivencia
de neuronas en áreas relacionadas
con el aprendizaje y la memoria. "Esas
manipulaciones aumentan significativamente
los niveles extracelulares del glutamato",
ha explicado el profesor Francisco Mora,
del Departamento de Fisiología de
la Facultad de Medicina de la Universidad
Complutense de Madrid.
Lo anterior es la conclusión
de un estudio desarrollado por Mora que,
junto con Kjell Fuxe, del Instituto Karolinska,
de Estocolmo, en Suecia, ha coordinado el
simposio internacional Comunicación
neuronal, neurotransmisores y envejecimiento,
que concluyó ayer en la Fundación
Ramón Areces, de Madrid. Ha indicado
que "sabíamos que el enriquecimiento
ambiental (que estimule el ejercicio físico)
produce un aumento de la neurogénesis,
pero hasta ahora no se había correlacionado
con la neuroquímica".
Las investigaciones de Mora
revelan que "tanto en animales jóvenes
como en viejos hay un aumento significativo
de neurotransmisores en el espacio extracelular",
lo que lleva a la conclusión de que
"el ejercicio físico produce
un aumento de factores de crecimiento que
a su vez es la base que sustenta la producción
de nuevas neuronas y que las que crecen
vivan más".
Sin embargo, el investigador ha reconocido
su desconocimiento sobre la trascendencia
del hallazgo, puesto que "estamos a
la espera de ver su implicación en
el contexto de una nueva dimensión
de neurotransmisión química
extracelular y un nuevo concepto de los,
hasta ahora, conocidos como circuitos específicos
que codifican para funciones específicas".
Complementariedad
Lo anterior se entronca con el descubrimiento
de un nuevo modo de comunicación
neuronal, la química, que es paralela
y tan importante como la sináptica.
"Consiste en la transmisión
de información por neurotransmisores
liberados al espacio extracelular, y que
alcanzan receptores que están localizados
lejos de los puntos de su liberación".
Según este tipo de
comunicación, se liberan al espacio
extracelular multitud de sustancias, desde
los neurotransmisores clásicos a
los nuevos neurotransmisores (monoaminas,
aminoácidos, péptidos) y también
hormonas. "Estamos poniendo en perspectiva
ese cerebro húmedo, junto al físico
del cableado, hasta el punto de que, actualmente,
no se puede hablar de circuitos que codifican
para funciones específicas sin tener
en cuenta los dos tipos de neurotransmisión".
Mora ha subrayado que ambos
modos de neurotransmisión son complementarios,
y el químico además modifica
la propia transmisión cableada entre
neuronas. "La transmisión sináptica
sería comparable a una comunicación
telefónica: rápida y muy precisa.
La transmisión química es
lenta y tónica; esto es, mantiene
un nivel de interacción de sustancias
químicas que modula esa comunicación
rápida a largo plazo".
El fisiólogo ha insistido
en que se trata de una perspectiva nueva
con unas implicaciones "tremendas"
para entender cómo funciona el cerebro,
tanto el envejecido, "que es fisiológico
y no tiene por qué cursar con enfermedad",
como el patológico.
No obstante, y a pesar de
que todavía se desconocen las consecuencias
de esta nueva concepción de la comunicación
neuronal, "está claro que el
conocimiento de que hay receptores extrasinápticos
para neurotransmisores nos tiene que llevar
a una nueva farmacología para el
tratamiento de procesos patológicos,
como el Parkinson y la enfermedad de Alzheimer".
Homocisteina
Luigi Agnati, de la Universidad de Módena,
en Italia, es, junto a Kjell Fuxe, el descubridor
de la transmisión por volumen (química).
Durante su intervención en el simposio
ha apuntado a Golgi como precursor en la
postulación de la transmisión
volumétrica. Ha señalado que
la homoserina puede interactuar con receptores
glutamatérgicos, del tipo NMDA, y
que puede ser un parámetro para determinadas
patologías, como el Alzheimer y el
Parkinson. En este sentido, ha abogado por
considerar a la homoserina como "una
molécula que en el futuro deberá
ser considerada en la clínica, en
el sentido de que la determinación
de sus niveles puede sugerir el riesgo a
padecer un tipo de demencia".
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