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Reflexiones sobre el
diagnóstico TDAH
El TDAH es un concepto polémico:
El diagnóstico de
TDAH se utiliza con mucho más frecuencia
en USA que en el resto del mundo. En aquel
país los profesionales de la salud
mental tienen un amplio espectro de opiniones
sobre su validez como constructo teórico,
extendiéndose desde los que dicen
que cada ser enfermo merece un ensayo con
psicoestimulantes, al extremo opuesto, que
no creen que el diagnóstico de TDAH
exista, y que esta entidad nosológica
es una forma práctica de estigmatizar
a niños y adultos con problemas personales
y relacionales, y sacárselos de encima,
además de ser un buen negocio para
los profesionales y las farmacéuticas.
En algunos países
este tema ha encendido ardientes debates
ciudadanos y mediáticos como los
protagonizados por el psiquiatra sueco Sten
Levander y su compatriota la socióloga
Eva Kärfve, que terminó incluso
llenando revistas del corazón cuando
el debate cruzó el plano personal
(espero poder escribir sobre de esta sabrosa
polémica en otra oportunidad).
Algunos profesionales no ocupan el término
TDAH y creen firmemente que los síntomas
son aprendidos; fijaciones en la niñez
donde la psicoterapia puede ofrecer cambios,
o una disfunción interaccional en
la familia y la sintomatología del
afectado es un efecto.
Existen aún los más
radicales que simplemente dicen que todo
diagnóstico clínico nos es
ni objetivo, ni necesario, sino que es un
consenso social en el mejor de los casos
inútil, y en el peor estigmatizante,
ya que transforman en algo estático,
en un rótulo, la realidad dinámica
del individuo, tiñendo la percepción
que el sujeto tiene de si mismo y la que
los demás tienen de él, transformando
la sintomatología en una profecía
auto-cumplida. Además es mucho más
fácil adjudicarle a alguien un trastorno
que no tiene, que decir que alguien no tiene
un problema evidente.
Señalan además
que las categorías psiquiátricas
son tautológicas, o sea, que no explican
nada. ¿Porque el niño es inquieto?:
porque tiene un TDAH; y ¿Porqué
tiene un TDAH?: porque es inquieto. Los
diagnósticos aparentan explicar algo,
y sólo le ponen un nombre. Señalan
que en la realidad práctica los diagnósticos
son apreciaciones clínicas subjetivas
muy influenciadas por el profesional de
turno.
Los profesionales que no
creen en los diagnósticos y que se
hacen llamar post-racionalistas, o pos-modernos,
o constructivistas, a veces cuentan un famoso
experimento: Se hizo a unos estudiantes
de psicología actuar distintos cuadros
mentales y se los presentó a un Hospital
Psiquiátrico donde se les diagnóstico
y nadie se dio cuenta que estaban fingiendo.
Una vez adentro del Hospital ellos normalizaron
sus conductas, sin embargo para los profesionales
seguían siendo unos trastornados,
incluso algunos de los estudiantes escribían
sobre los resultados de sus investigaciones
en el patio del Hospital Psiquiátrico,
lo que para sus cuidadores no era más
que una muestra de lo deteriorados que estaban.
Otros después de un largo tiempo
internados empezaron a dar señas
de padecer verdaderos trastornos mentales
¿Cómo se puede diagnosticar,
si no se puede distinguir entre el enfermo
y el sano?
En el caso del TDAH ¿Son personas
enfermas, torpes, o simplemente maleducadas
y sin hábitos?, ¿O sufren
trastornos ansiosos como reacción
natural a situaciones estresantes cotidianas?
¿Se debe tratar con
farmacoterapia, o en el fondo la farmacoterapia
es una manera bonita de decir doping? Muchas
personas normales también presentan
una reducción general de actividad
y un aumento de atención en su comportamiento
diario con los psicoestimulantes ¿O
en el fondo ellos también tienen
TDAH ?.
Algunos opinan que diagnosticar
un TDAH es la forma mas fácil de
sacarse un individuo molesto de encima,
en cambio para otros es un trastorno sub-diagnosticado
que hace sufrir a muchas personas, a veces
de manera invisible.
Los que están
en contra del diagnóstico dicen:
-La diagnosis del Trastorno
de Déficit de Atención es
enteramente subjetiva... no existen pruebas.
Simplemente está sujeto a interpretación.
Tal vez un niño habla sin pensar
en clase o no se queda quieto. Los límites
entre quien padece Trastorno de Déficit
de Atención y un niño saludable
y efusivo pueden ser muy imprecisos.
-La práctica psiquiátrica
de administrar drogas a los niños
es especulativa y controvertida. No hay
una prueba objetiva de que el Trastorno
de Déficit de Atención e Hiperactividad
o DAMP exista como una verdadera enfermedad,
sólo el juicio subjetivo de la psiquiatría
respecto a lo que constituye el comportamiento
anormal.
-Un gran número
de libros muestran que los problemas de
salud y educación por sí solos
pueden causar problemas de atención
y conducta, desacreditando así el
monopolio sobre trastorno del aprendizaje
llamado "TDAH".
-La búsqueda de un
indicador biológico está condenada
al fracaso desde un principio a causa de
las contradicciones y ambigüedades
de la forma en que se diagnostica el Trastorno
de Déficit de Atención e Hiperactividad,
de acuerdo a la definición que aparece
en el DSM... se comparan los esfuerzos por
encontrar un indicador... con la búsqueda
del Santo Grial.
Los que están
a favor del diagnóstico dicen:
- Descartan la posibilidad
de factores culturales, sociales o ambientales,
y afirman tajantemente que se debe a causales
biológicas, por lo que afirman que
nadie deja de ser una persona hiperactiva,
sino que pueden aprender a vivir con su
Déficit Atencional y desenvolverse
con eficacia social y profesional en la
vida. Para los adeptos a esta postura, la
ayuda medicamentosa, resulta imprescindible.
Bajo supervisión médica no
hay riesgos considerables. Es más,
para la mayoría de los casos, aconsejan
continuar con medicación específica
durante la adolescencia e incluso durante
la vida adulta. En este sentido cada vez
se muestra más evidencia de que el
TDAH no surge del ambiente o del hogar,
sino a raíz de causas biológicas.
No hay ninguna relación clara entre
la vida del hogar y el TDAH. No todos los
niños de hogares inestables o disfuncionales
tienen TDAH. Y no todos los niños
con TDAH provienen de familias disfuncionales.
Parece que un nivel menor de actividad en
algunas partes del cerebro puede causar
falta de atención. Cabe detacar que
la farmacoterapia del TDAH es una de las
más estudiadas de la Psiquiatría
y la Farmacología, y abunda evidencia
científica acerca de su seguridad.
Mi opinión
TDAH es un concepto confuso, muchas veces
se ocupa como sinónimo de Hiperactividad
cuando ésta no es condición
necesaria para cumplir el diagnóstico.
Además, agrupa tres distintos conjuntos
de síntomas en una misma categoría.
Quizás es un
buen camino el diferenciar el Déficit
de Atención-Impulsividad, de la Hiperactividad
disfuncional.
Es probable que en la próxima
versión de DSM, el manual de diagnósticos
mentales, el TDAH se llame déficit
de control inhibitorio de respuesta, ya
que cada vez son más las investigaciones
que complejizan los criterios clásicos
del TDAH, poniendo el acento en un déficit
de las funciones ejecutivas, estas son un
set de procesos; la capacidad de inhibir
la respuesta ante estímulos que interfieran
una conducta dirigida a meta, la capacidad
de mantener una representación mental
de la tarea que se esta haciendo que le
da continuidad temporal momento a momento,
etc.
Sin embargo con todo lo
confuso que es el concepto TDAH es el mejor
que tenemos para diferenciarlo de los trastornos
de la personalidad o los trastornos por
abuso de sustancias, dos cajones de sastre
donde caben todos los problemas para los
cuales los terapeutas no tienen remedio,
y que sintomáticamente comparten
muchos criterios con el TDAH y son fácilmente
confundibles.
Yo creo que una cosa es
la discusión de alcance filosófico
que en salud mental siempre es saludable
y que también, dicho sea de paso,
sirve para hacer carrera académica
seduciendo con argumentos sorprendentes
y radicales, y otra, la tarea del clínico,
el que trata a las personas, que además
de la coherencia teórica debe vérselas
con el sufrimiento real del paciente y no
puede invertir su tiempo en ingeniárselas
buscando sutiles y sofisticadas razones
para justificar el porque sus técnicas
no funcionan.
Lo positivo del concepto TDAH .
-La homeopatía, psicoanálisis,
dietas, terapia familiar etc., no han podido
demostrar eficacia, ni aumento de la calidad
de vida de estos pacientes, es mas generalmente
los tratantes- escépticos del TDAH
-impelen de manera cruel a su paciente:
se constante, ten paciencia, has un esfuerzo,
presta atención. Y eso es intentar
reparar un auto cambiándole las ruedas
cuando el problema es el motor. Pedirle
al sujeto que se concentre en ser más
concentrado, es como pedirle volar, tirándose
de los cordones de su zapato. Lo único
que consigue es mermar más autoestima.
-Distingue un malestar por
la que mucha gente sufre y que puede ser
abordado con técnicas que aumentan
significativamente su calidad de vida.
-Alivia culpas: Muchas de
sus irresponsabilidades, fracasos, olvidos
de graves consecuencias, no eran producto
de su mala voluntad o negligencia, sino
por algo que lo trascendía, y que
en ese sentido ha estado jugando el juego
de la vida con menos recursos que otros
en ese aspecto. Más importante que
conocer porque se sufre es encontrar las
estrategias adecuadas para mejorar la calidad
de vida de manera sustentable.
Lo negativo del concepto TDAH .
-Estigmatiza cuando se le
impone a una persona que no lo desea
: el diagnóstico de TDAH vale por
su utilidad no por su verdad.
Recuerdo la amargura de
un padre que llevó su hija al médico
y él fue sentenciado -por la sabiduría
en genética de la doctora- que tenía
un 50% de posibilidades de padecer el trastorno,
a pesar de que él nunca se había
dado cuenta. Esto es como que ante las protestas
del paciente, un médico lo declarara
muerto, porque así lo dicen sus instrumentos.
Lo cierto es que la metáfora
a la que llamamos enfermedad mental sólo
tiene sentido dentro de un marco relacional
y referencial. Por ahí leí
la broma de que uno es alcohólico
si bebe más que su psicólogo.
Luego supe que los test que miden consumo
de alcohol en Estados Unidos no se usan
en España: con los patrones de Estados
Unidos muchísimos de los profesionales
de la salud mental son alcohólicos.
La alegre persona que trabaja
en ventas en el mercado, constantemente
estimulada, aunque los tests la sancionen
un TDAH, esa persona está completamente
adaptada a su medio y en ese contexto el
diagnóstico no es ni verdadero ni
útil. No existen los defectos fuera
de su contexto; en otra latitud el mismo
defecto puede ser una virtud.
-Con respecto a la farmacoterapia
si bien es indudable la eficacia a corto
plazo de los psicoestimulantes, no está
establecida su eficacia a largo plazo, y
mucho menos si son suficientes, y necesarios
para todos los casos. Además las
teorías que explican esta eficacia,
detrás de las palabras extrañas
y la sofisticación académica,
hasta el momento son un débil conjunto
de hipótesis. La verdad no se sabe
como funcionan los psicoestimulantes, pero
son eficaces.
Cabe señalar que
cuando se dice que un fármaco funciona,
como los psicoestimulantes por ejemplo,
es porque a un tercio de las personas les
ayuda, a un tercio no, y al otro tercio
le es contraproducente. Existen teorías
que dicen que esas diferencias se deben
a patrones genéticos que determinan
el metabolismo individual de los fármacos,
sin embargo no hay mucho entusiasmo para
desarrollar estas ideas creando nuevas moléculas.
Las farmacéuticas se mueven por las
leyes del mercado.
Las categorías psicológicas
de todas las teorías están
construidas como polaridades que definen
un continuo de actitudes, posturas o estados
subjetivos posibles (desde la neurosis hasta
la psicosis, de la obsesión a la
manía, de lo estimulante a lo aversivo,
de la empatía a la agresividad).
Estos continuos de estados no son sino formulaciones
cualitativas del continuo de grados que
puede expresarse con los números
reales.
En la medida en que estos
continuos no tienen términos medios
definibles con claridad, ocurre que prácticamente
cualquier actitud o estado subjetivo que
se desvíe del promedio instantáneo
y fluctuante de las situaciones interpersonales
puede ser adjetivado como digno de consulta
al Orientador, o al Psicólogo, o
al Psiquiatra (más allá del
cual, por si aún no es suficiente,
siempre tendremos el respaldo de la Policía).
Propuesta humilde: En vez
de hablar de TDAH, en los casos menos serios
hablar de despistados crónicos, sobre
todo en esos casos sub-diagnósticados
y silenciosos como son los problemas atencionales
sin hiperactividad.
Auguro que los intentos
de encontrar marcadores biológicos
cerebrales para diagnosticar TDAH a través
de técnicas como la neuro imagen
están condenados al fracaso, y será
así mientras la definición
de los que buscan vaya cambiando con cada
nueva versión del manual que establece
los diagnósticos; sepan los profanos
que la Homosexualidad dejo de ser una enfermedad
mental cuando fue eliminada como tal de
este manual, no hace muchos años.
Un posible debate entre
biologicistas y psicologicistas sólo
existe para los psicologicistas, no es que
a los siquiatras no les importe el tema,
peor aún, muchos ni siquiera se han
enterado de que existe.
Ante la alternativa existe
algo llamado TDAH, su mejor terapéutica
son los psicoestimulantes, esta subdiagnosticado
,
y la otra: Se estigmatiza creando una profecía
autocumplida, se les da a las personas drogas
similares a la cocaína, etc. Puedo
como el político oportunista, elegir
la opción del medio, o evadir el
debate, o ignorarlo, o reírse, o
ridiculizarlo, o simplemente no interesarme.
Yo tomaré la alternativa
más obvia para mí y menos
espectacular; ocupar todas las técnicas
e ideas útiles que tengan como fin
aumentar la calida de vida de una persona
que sufre objetivamente.
No pensar en términos
dicotómicos sino en complementariedad,
intuición que curiosamente, creo,
es más fácil para los creativos,
soñadores y despistados.
Yo tengo algo, algo parecido
a eso que los científicos de la salud
mental llaman TDAH, eso si que autodiagnósticado,
con el plus que me da el ser psicólogo
y hacer mi doctorado en el tema por un muy
personal interés, sin embargo nadie
lo ha visto, ni me lo ha dicho antes.
Jorge Orrego Bravo. Barcelona.
Julio, 2004.
http://sic.uji.es/publ/cataleg/edu/tdah.html
http://www.tda-h.com/Pyr.htm
http://www.nimh.nih.gov/publicat/spTDAH.htm
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