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LA VIDA DE ANA
Ana era una niña más
bien solitaria. Su padre diplomático siempre andaba de viajes y
su madre, una amante de los eventos sociales, pasaba poco en casa. Tenía
un solo amigo, un muñeco negro de goma látex llamado porotín.
Cuando sus padres discutían ella se encerraba en el closet con
su tosco juguete, le contaba sus cosas, sus secretos y porotín,
como buen amigo, los guardaba.
Una vez, mientras jugaba en
el patio, escuchó que sus padres planeaban separase y a ella se
le cruzó la idea de tirarse al río, pero el pensar en quién
cuidaría de porotín la disuadió de tal idea.
Un día porotín
no aparecía por ninguna parte, pasaron varios días y Ana
imaginó que le había pasado algo terrible, quizás
un ogro malvado lo había raptado, y lo peor, ella no había
estado allí para ayudarlo.
Al ver el desconsuelo de la
niña sus padres decidieron comprarle otro muñeco igual,
pero como ya no los fabricaban, de la misma marca, le compraron una gran
muñeca que al apretársele el estómago simulaba orinarse.
Ana sintió algo raro
al apretar a la muñeca y sin que sus padres la vieran, la rompió
con un cuchillo, encontrando con espanto que dentro de la inocente muñeca
se encontraba la estrujada y húmeda cabeza de su porotín.
Los padres de Ana investigaron
la situación, pero difícil fue explicarle a la pequeña
Ana, que los fabricantes de las muñecas, eran los mismos que fabricaban
los "porotines", y ellos ocupaban las cabezas de los porotines
como bombas para que las muñecas expulsaran el agua, cuando simulaban
orinarse. Ana lo recordó por años con una inquietante sensación
en el estómago.
Ana nació en la ciudad
de Santalismania, una urbe latinoamericana.
Creció trigueña
y rosada como niña de comercial de televisión.
Curso su niñez y adolescencia
en un colegio de monjas.
Todo era miel sobre hojuelas,
hasta que a los dieciocho años, en la misma época en que
regaló todos sus juguetes, conoció a Marko, un joven rebelde
del cual se enamoró perdidamente.
A pesar de que Marko a veces
andaba muy extraño y eufórico, o que tenía que ir
a lugares los cuales nunca explicitaba, o que siempre andaba con bastante
dinero y tenía extraños amigos, ella jamás tomó
en serio lo que creía, eran sólo envidiosos y mezquinos
rumores. Cambió de opinión el día en que encontraron
a Marko inconsciente y estrellado en un gallinero con el auto robado del
padre de Ana. Se encontraba, aparentemente drogado y con símbolos
mal hechos marcados en el pecho.
El influyente padre de Ana,
que lo único que quería era no saber más nunca de
Marko, le da la posibilidad de salir obligatoriamente del país
o la cárcel.
A los diez días Marko
estaba fuera de Santalismania, sin posibilidad de volver.
Ana cayó en una profunda
depresión que duró varios meses. Una tarde a finales de
invierno, y mientras leía unos poemas que Marko le había
escrito, sintió una imperiosa necesidad de estar a solas, fuera
de sus actividades y lugares habituales.
Su forma de percibir no era
la de costumbre. Algo indefinible. Como si los olores del aire, los colores
y los zumbidos del viento, alcanzaran una intensidad mayor que la acostumbrada.
También se sentía emocionada sin saber por qué. De
algún modo sentía algo parecido a la exaltación,
pero también a la tristeza, a una nostalgia indefinida. Partió
sin decirle nada a nadie, al cerro que quedaba en las afueras de la ciudad.
Cayó la noche y la lluvia y el barro le impidieron volver al pueblo.
Se cobijó en una cueva. Una parte de ella se sentía algo
asustada, sobrecogida por la soledad y el vigor mágico del lugar
y de los seres diminutos que pululaban.
Al otro día, cuando
la tormenta ya había pasado y regresaba a su hogar, se tropezó
con una piedra y rodó hasta que un árbol la detuvo. Algo
se encontraba debajo de ella. Era blando y maloliente. No se atrevió
a mirar, y aguantó la respiración. Trató de buscar
algo que le permitiera levantarse. No le quedó otra cosa que impulsarse
en eso que se encontraba debajo de ella. No pudo evitar mirarlo. Se dio
cuenta con horror, que a pocos centímetros de su rostro, lo miraban
los ojos de un hombre muerto. Un cadáver que se mostraba impregnado
de agua, hinchado, cuyos ojos mostraban una fijeza aterradora y vacía.
Era seguramente un indigente muerto por el frío hace ya tiempo,
y el apretón que le daba Ana, hacía que distintas materias
pestilentes y uno que otro gusano travieso, salieran satisfechos por la
nariz y la comisura de la boca del desafortunado.
Si bien, su primera reacción
fue de inefable horror, casi inmediatamente surgió algo en ella
que se negó a sentir miedo. Siguió mirando aquel rostro
y entonces, de un modo súbito, el espectáculo de aquel cadáver
cobró un significado nuevo.
Le pareció estar mirando
la salida de los obreros de una fábrica. La desintegración
de aquel cuerpo, era la despedida de diminutos obreros, que terminado
su compromiso cansador y férreo de trabajar en la mantención
de ese organismo mientras estuvo vivo, ahora buscaban otro ser al cual
llenar de alma.
Una poderosa emoción
la sobrecogió. Nunca se había sentido tan viva; nunca había
experimentado tanta densidad de existencia. Se reincorporó y corrió
hasta llegar al río que bordeaba al cerro llamado Nauhel. Se sacó
toda la ropa y se sumergió por largos segundos en el agua, mientras
nadaba, iba dejando una estela de barro.
Para la mayoría de la
gente caer sobre un muerto debería ser, por decirlo menos, una
experiencia bastante desagradable, sin embargo después de haber
utilizado como blando trampolín a ese pobre vagabundo, Ana se impulsó
de esta dramática experiencia para tomar las riendas de su vida.
A los pocos meses entró a estudiar filosofía en la Universidad
de Santalismania, lugar en donde conoció al prometedor e interesante
psiquiatra Nicanor, hijo del rico de Santalismania.
Nicanor era una persona seria,
responsable, predecible, sin embargo algo compartía con Marko;
fueron muy amigos durante la secundaria. Antes de salir del colegio empezaron
a distanciarse para finalmente no verse nunca más. Nicanor entró
a estudiar medicina. En la misma época Marko era conocido por sus
escándalos.
La mañana del tres de
agosto, casi ocho años después del incidente en que Marko
fue expulsado de Santalismania, Ana despertó más temprano
que de costumbre. Debía afinar junto a Nicanor los detalles de
la boda.
A los veintiséis años
Ana era una de las más lindas de la ciudad. Delgada, y con unos
hermosos ojos celestes que tapaba tras lentes de profesora, que era precisamente
la profesión que ejercía en el colegio de monjas donde había
estudiado de pequeña, era la nuera ideal.
A las nueve a.m. partió
rumbo a la plaza al encuentro con su futuro cónyuge. Cuando cruzó
frente a una librería, algo le llamo la atención. Era un
libro que se encontraba en el mostrador. Se llamaba "Primer Tratado
de Misticismo Racional" y en la portada aparecía un cerebro
humano que se encontraba sobre un altar religioso lleno de cables y electrodos,
que se perdían en un fondo oscuro. Entró y saludo a la chica
que atendía la librería.
- Me podrías pasar el
libro de la vitrina-. Preguntó Ana con la voz suave y firme que
la caracterizaba.
- Nos queda un solo ejemplar
y lo está leyendo el joven.- Respondió la joven dependienta
apuntando a un rincón de la librería.
Ana miró y el hombre
que leía el libro era nada menos que Marko, el novio terrible de
la adolescencia. Trató de disimular, e inmediatamente escuchó
a Marko saludarla con alegría
- ¡Ana, tantos años!-
Dijo Marko, con una sonrisa limitada con dos tímidos surcos.
- Tanto tiempo Marko, ¿Cómo
has estado?. Marko no había sido bien recibido, pero se fijó
que Ana aún llevaba un crucifijo que él le había
regalado cuando jóvenes.
A su vez Ana pensó que
Marko le está mirando los senos, que eran su complejo porque pensaba
que le crecían.
- Aún llevas el crucifijo
que te regalé.
Ana trató de fingir
infantil reacción con un inexpresivo - sí.
Marko sabía que Ana
estaba incómoda y continuó.
-Recuerdo que yo te regalé
el crucifijo, y tú a mí me regalaste un antiguo lapicero
de plata. Tu me dijiste que siempre lo guardarías, y también
que yo seguramente cambiaría mi regalo por algunas botellas de
vino
-¿Y no fue así?-
Respondió Ana.
- Estaba tan borracho que no
recuerdo que pasó con él.
Respondió Marko intentando verse fuera de la situación.
Ana observó a Marko
detenidamente, lo volvió a encontrar guapo y le gustó como
vestía y combinaba los colores.
- No puedo negar que es una
sorpresa verte, por muchos años fuiste un misterio y ahora que
te veo tan cerca, y te veo tan... tan
tan
calvo. Ana se echó
reír, estoy bromeando, dijo, tienes la misma cantidad de pelo,
pero sí estas un poco más gordo.
- Los años no pasan
con vino.
- Los años no pasan
en vano querrás decir.
- Lo que pasa es que desde
que deje de beber se me han venido algunos años encima, ya sabes,
eso de los antioxidantes.
- No puedo creer que hayas
dejado de beber.
- Como se encuentra tu padre
-. Dijo Marko mirándola fijamente a los ojos.
- Murió hace tres años,
dijo Ana.
- Lo lamento.
- ¿Que te trae de nuevo
a Santalismania?
- Murió mi padre y no
necesitas decir "lo siento" ya que en realidad yo no siento
mucho la muerte del tuyo.
- Me temo herir tu orgullo
pero este pueblo hace tiempo te olvidó, pero hay algunas cositas
que yo nunca entendí:
¿Por qué robaste el auto de mi padre?,
¿Por que te encontraron con unos símbolos dibujados en el
pecho?.
- Tendré que responderte
de a poco.
Marko y Ana caminaron juntos
rumbo a la plaza de Santalismania. Ana dijo: Mira Marko ahí esta
Nic y lo saludó con una tierna sonrisa en el rostro. Nic estaba
sentado en un escaño de la plaza con un libro entre sus manos,
y los miró con esa cara impávida que había templado
su historia.
LA VIDA DE NICANOR
Nicanor nació en la
pieza de sus padres en Santalismania. Segundos después de nacido
fue retirado de los brazos de su aristocrática madre y llevado
por una institutriz a una lujosa cuna. Antes de nacer, su padre, un acaudalado
médico, ya le había comprado, un auto para cuando aprendiera
a manejar, un departamento para cuando se casara, y un estudio, para que
pusiera su titulo de médico.
Hasta los doce años
estudio con profesores particulares y luego fue inscrito en la academia
militar Marko, para que "se haga hombre y aprenda como es la vida
real, como lo hicieron conmigo" diría su padre. Luego, una
vez salido del colegio, entro a la universidad a estudiar medicina y ocho
años después era un prometedor siquiatra.
El ambiente en que nació
y creció era mejor que el de muchos, pero hay que reconocer que
era un poco superficial y falso. Nicanor era un niño bastante singular,
no muy hermoso, poco dado a leer o estudiar, bromista, de respuestas rápidas,
descuidado y optimista. Pero en su familia se encargaron de educarlo a
costa de desprecios, admiración y elogios, como a un caballo que
se educa para ganar en un hipódromo, y aunque nació preguntándose
cuál seria la forma para ser feliz, le impusieron una felicidad
desde arriba y nunca se permitió responderse la pregunta por que
nunca le permitieron hacerse y meditar la pregunta. Y siguió modelos
muy altos y respetados y tuvo miedo de ser el mismo porque no encajaba
a su alrededor, porque era preferible caminar sobre huellas respetables,
por que su singularidad no era conveniente, por que era más sensato
asimilarse a la horda que, antes que él, habían dejado de
ser lo que eran. Y hubo que esconder su manantial de agua cristalina-
amarga acaso para los demás pero la suya -, y temió ser
rechazado y ridiculizado y fue recluyendo en los cuartos de atrás
sus afectos, sus reacciones, sus valores, hasta que el mismo se olvido
de cómo eran y donde los guardaba y en algún momento el
adolescente que era, sacó a la calle a un hombre nuevo lleno de
preocupaciones, disimulos, de controles amargos.
Tuvo dos experiencia marcantes,
en que se ponía en duda lo que creían veían sus ojos,
la primera fue cuando muy pequeño miró por entre medio del
piso roto del ascensor del edificio de su padre y se dio cuenta que mientras
viajaba plácidamente cruzando pisos, debajo de sus pies se encontraba
el abismo. La segunda fue cuando miró bajo el microscopio la piel
de una profesora de la cual estaba enamorado, y se dio cuenta que la hermosa
piel era en realidad una masa asquerosa de grasas y cráteres.
LA DISCUSION EN QUE APUESTAN A ANA
Desde aquél día
primero de Marzo en que se re encontraron, se empezó a tejer una
nueva historia.
En un comienzo se juntaban casi todos los días en el café
"Orrego". Las conversaciones giraban en torno a sus vidas contando
la mejor parte. Esas citas empezaron a ser cada vez más intensas,
de a poco emergieron las inquietudes que correspondían a las actuales
preocupaciones de los tres protagonistas, pero el tiempo había
desarrollado formas de ser y pensar muy diferentes, sobre todo entre Marko
y Nic. Paulatinamente empezaron a dejar a Ana fuera de sus discusiones.
Ella los observaba callada y con un dejo de agrado y admiración.
No en vano en el presente era la novia de Nic, y Marko había sido
el amor tormentoso de su primera juventud. Sabía de las verdades
y apariencias de estas dos personas, y sabía que ella tenía
que ver con la rivalidad que existía entre ellos.
Las discusiones se hacían cada vez más densas. Marko era
el místico, el que creía en el poder de la mente sobre la
materia y en el crecimiento espiritual. Nic, era el serio, el calculador,
el científico, y no trepidaba en acusar de brujo y charlatán
a Marko.
Marko, la mañana del 7 de Marzo, se encontraba muy entusiasmado.
Al parecer había logrado avances importantes en unos misteriosos
experimentos que realizaba en un laboratorio que había instalado
en el segundo piso en la habitación allende a la biblioteca. Los
contenidos de esos trabajos a nadie decía. Los mantenía
en la máxima reserva, incluso para con sus dos amigos - la pareja
formada por Nic y Ana.
Agitado tomaba un café, fumaba un cigarrillo mientras caían
un par de gotas de sudor por su rostro. De pronto sonó el teléfono.
- Hola Marko, soy Nic
- Que tal, respondió Marko
- Sabes, hoy tengo el día libre. Me gustaría visitarte.
¿Que te parece si voy a tu casa?
Marko que no quería ser interrumpido en esos momentos le propuso
a Nic juntarse a las 5:30 PM.
Terminó de tomar su café, apagó el cigarrillo, terminó
de anotar en un cuaderno algunos datos estadísticos, ordenó
algunas notas, y despejó el laboratorio. En él había
una serie de jaulas con ratas, palomas, y cajas experimentales de aprendizaje
en las cuales a los animalitos se les enseña una serie de trucos
y conductas a través de castigos y recompensas. También
había muchas pipetas y tubos de ensayos, algunos instrumentos quirúrgicos
y jeringas. Al parecer le estaba inyectando a los animales sustancias
que él mismo estaba creando.
A las 5:30 en punto lo removió de su silla el timbre de su casa.
Era Nic quien lo visitaba vestido informalmente, cosa inusitada en él.
Ahora se presentaba sin corbata y hasta un poco despeinado.
Marko sirvió un par de tragos. Era la primera vez después
de muchos años que Nic lo visitaba en su casa. Mientras Marko recorría
los pasillos de la vieja casona en busca de hielo. Nic quedó solo
y observó el living. Ya no era el mismo el que él visitó
tantas veces cuando adolescente, ahora estaba amoblado rústicamente,
un gran y tosco mueble de roble hacía de mesa de centro. Sobre
él cuatro pipas de madera con forma de distintos pájaros.
Sus ojos se pasearon por la habitación y lo que más le llamó
la atención se encontraba colgado en una de las paredes. Era un
gran mural. Marko que volvía con el hielo, le explicó que
era la réplica de un espectacular mural de Teotihuacán,
México, fechado el original cerca del 500 DC y que muestra a la
"Gran Diosa Madre" y a sus sacerdotes. La diosa está
en el centro y ese dibujo que ves junto a ella - dijo Marko apuntando
a lo que se refería- es una estilizada semilla de la "Virgen",
"rivera corimbosa", el sagrado ololiuhqui alucinógeno
de los Aztecas.
- ! Que hermoso es! dijo Nic sin sacar los ojos de la tela.
- Tienes toda la razón, respondió Marko
- Marko, hemos conversado sobre nosotros y algunas de las cosas que nos
han pasado durante el tiempo que tuvimos distanciados. Hemos discutido
de religión, política, filosofía, etc., pero nunca
te he preguntado ¿porqué fue que elegiste centro América
como tu hogar después que te expulsaron de Santalismania?
- Antes que se me obligara a partir, mi cabeza vagaba por un extraño
mundo de fantasía, locura, y misterio... Es verdad que muchas de
las cosas que se cuentan de mí son falsas, pero no todas. Lo cierto
es que estaba obsesionado con la idea de que el hombre pueda trascender
su propia naturaleza y alcanzar condiciones que la ciencia considera imposible
y creí que las drogas psicotrópicas podrían ser un
importante atajo. Lo malo es que experimenté irresponsablemente
con ellas y con técnicas que no conocía muy bien y no pude
controlar. El mundo se me vino abajo y lo perdí todo. Dentro de
este escenario y con el abundante dinero que me dio mi padre para salir
del país, barajé dos alternativas: América o Europa.
Pero el viejo y el nuevo mundo no siguieron caminos coincidentes en lo
que respecta a las drogas que mueven el psiquismo. Mientras los pueblos
cazadores y recolectores que llegaron a América conservaron las
técnicas chamanísticas cuyo origen es preciso hacer remontar
hasta el paleolítico y a su profundidad medida en millones de años.
En cambio los pueblos de Euro asía fueron abandonando el empleo
de sustancias vegetales y animales que permitían lograr el estado
de trance que servía de escala para ascender a mundos espirituales
superiores. Fueron esas divagaciones las que me hicieron elegir Centro
América como mi nuevo hogar. Pero una vez que llegué allá
me vi envuelto en una dinámica totalmente distinta y terrenal.
Para nada aparecía la idea de un viaje espiritual. Para poder sobrevivir
fui músico ambulante, pianista de cabaret, incluso traficante.
Viví momentos de inefable soledad. Momentos en que me sentía
sin pasado ni futuro, en que no sentía ni alegría ni dolor,
solo una profunda soledad mezclada con una también muy profunda
apatía. Creo que en algún momento bloqueé todo mi
pasado y el porqué estaba allí. No sé como pasó,
pero después de cuatro años y casi por casualidad terminé
trabajando con un grupo de antropólogos, investigadores de la cultura
etnia pre-colombina y sobre los indígenas que aún viven
en México, Perú, Brasil fundamentalmente. Comencé
ayudando en el transporte de equipajes. Pero desde el comienzo mostré
un especial gusto y cultura en los temas que se trataban y tenía
muy buen contacto con los líderes de las comunidades indígenas
que visitábamos. Fue tan así que de hecho terminé
dirigiendo yo una investigación a pedido de quienes invertían
el dinero. Personajes que se comunicaban por carta, personajes que nunca
supe bien quienes eran, y que tampoco me interesaba saberlo. Lo realmente
importante era que por fin después de muchos años de angustias
y sinsabores me encontraba haciendo algo que le devolvía fascinación
a mi vida y además gané dinero que me permite seguir investigando
sobre diversas cosas que me interesan. Alhajé un modesto laboratorio
en el que sigo experimentando y por lo menos por un tiempo me podré
desenvolver con comodidad.
- O sea que al final terminaste haciendo lo que era uno de tus objetivos
cuando partiste ¡y casi por casualidad!
- Así es, respondió Marko.
- ¿En que consistieron las investigaciones que realizaste?
- Terminé trabajando con un equipo multidisciplinario en el tema
de la relación entre el aborigen Americano y las sustancias vegetales
- y a veces animales- que ayudan a traspasar las puertas de la percepción,
a atisbar en mundos espirituales cercanos, contiguos, y sin embargo de
difícil acceso. La reconocida afición de los aborígenes
Americanos por las drogas psicotrópicas no debe hacer creer, sin
embargo que las consideraban como un medio puramente químico para
alcanzar placer y experiencias extraordinarias, como los actuales frecuentadores
del ácido lisérgico y la heroína en el mundo industrializado
y consumista. En América el empleo de sustancia psicotrópicas
estuvo siempre controlado y moderado dentro del contexto de una cultura,
de una colectividad para las que esas sustancias desempeñaban en
primera instancia un fin socialmente aceptado y legítimo. Basta
con comprobar cual es el marco cultural de la coca entre los pueblos Andinos,
para los que constituye un importante y hasta indispensable psicotónico,
o presenciar los cuidados ceremoniosos con que los peyoteros Mexicanos
cortan los brotes del cactus sagrado al son de suaves violines y guitarras
que tienen por fin tranquilizar al dios tutelar. Más allá
de los meros efectos bio-químicos, como mi propio trabajo de campo
advirtió y comprobó, la disposición de la mente y
la cultura del usuario y de su grupo social determinan en primera instancia
la naturaleza y la intensidad de la experiencia extática, así
como la manera que esa experiencia se interpreta y se asimila.
- ¿Experimentaste tú con las drogas? Marko asintió
con la cabeza.
- ¿Con cuales?
- Muchos de los resultados más importantes de mis investigaciones
salieron de experiencias conmigo mismo. Hice reportes de mis experiencias
con hongos, cactus, lianas, raíces, hojas. En un lapso adecuado
de tiempo y con intervalos significativos, probé un montón
de sustancias. Tengo problemas de nomenclatura para designarlas. Por un
lado una amplia gama de alucinógenos - obtenidos de hongos, raíces,
hojas, etc., y por otro lado estimulantes y anestésicos, como la
coca. Pero aunque parezca no tener vinculación tengo que nombrar
al tabaco, que a pesar de no ser técnicamente un alucinógeno,
lo consumí en algunos ritos étnicos. Hay que tener en cuenta
que ha sido considerado desde tiempos remotos una planta mágica,
y como tal incluida en los rituales chamanísticos. Las plantas
nicotínicas son un testimonio elocuente de la importancia de los
factores endo-psíquicos y culturales en la producción del
fenómeno alucinatorio. Son ellos los que han permitido a algunos
chamanes indios de México reemplazar los tradicionales hongos teonanácatl,
llamado carne de los dioses, por la vulgar marihuana, y, a pesar que esto
no puede compararse como psicotrópico con el hongo, obtener trances
extáticos con facilidad.
- Escúchame Marko, creo que me hablas muy impersonalmente de tus
experiencias, como si me estuvieras leyendo un trabajo científico.
Yo quiero saber que es lo que te pasó a ti con las drogas.
- Con lo que me ocurrió a mí y con los demás datos
de nuestros estudios, clasificamos en dos grandes grupos los efectos de
las drogas: en distorsiones de la percepción del espacio y del
tiempo, y en alteraciones de conciencia del yo, de la identidad personal.
Pero existen un gran número de fenómenos asociados, y, por
otra parte, los aborígenes señalarían un gran número
de efectos parapsicológicos que no serían aceptados como
tales por la ciencia oficial. Entre los efectos asociados se encuentran
la modificación del humor. La psilocibina y la mescalina -que se
obtiene del cactus peyotl-, lo mismo que los derivados del ácido
lisérgico, producen al pronto un estado de euforia pasajera, pura,
e inmotivada. La euforia es seguida por un período de angustia
metafísica, que puede concomitarse con perturbaciones en el habla,
la lectura o la escritura. Las perturbaciones en la conciencia del yo
se acompañan de distorsiones del sentido espacial de proporción:
"Yo soy una piedra... un perro negro... un río de agua clara...
"Los objetos adquieren vida propia; las formas y colores presentan
una intensidad nunca vista; el tamaño, la perspectiva, y la forma
de los objetos se percibe distorsionada. Finalmente, como fenómeno
más característico tienen lugar sinestesias, que son sensaciones
de uno de los sentidos y que son suscitadas por la excitación de
otros. Así por ejemplo, una excitación auditiva se acompaña
de una sensación luminosa; una sensibilidad cutánea puede
determinar sensaciones auditivas y ópticas, y a la inversa. Es
común que el sujeto drogado no pueda distinguir entre los sentidos
que están siendo excitados. Un dolor es un sonido rojo; la sensación
de hambre es verde; el sonido de una campana es púrpura. La piel
traduce por el oído las más diferentes sensaciones de calor,
frío, picadura, etc. Las drogas alucinógenas no se limitan
a generar estados de excitación y perturbaciones senso-perceptivas,
provocan además una violenta eclosión de elementos inconscientes
al relajar las inhibiciones que normalmente las reprimen. El ego afloja
su control y un cúmulo de sensaciones e imágenes aflora
a la conciencia, proveniente de regiones profundas del psiquismo. Desde
el punto de vista chamánico, se produciría toda una gama
de fenómenos paranormales: separación del alma y del cuerpo,
proyecciones extra corpóreas y viajes astrales, contacto con diferentes
niveles del universo y con sus seres o entidades gobernantes -espíritus
tutelares, "guardianes", y maestros sobrenaturales- y finalmente,
adquisición de poderes sanadores con la ayuda de esas potencias
sobrenaturales. Se ha comprobado que los alucinógenos más
importantes del nuevo mundo se encuentran emparentados con moléculas
psicoactivas que existen en estado natural en el hombre y los animales.
La psilocibina, por ejemplo, que se extrae de los hongos mágicos
lo mismo que los alcaloides inventados por Hoffman -el inventor del LSD-
en las semillas del ololiuhqui o planta de la virgen, son derivadas de
la triptamina, y por lo tanto su estructura química resulta similar
a la serotonina, un importante enzima neurotransmisora del sistema nervioso
central. Pero te recalco Nic, y te lo digo con la sabiduría que
me da la experiencia. No ha de creerse que el empleo de psicotrópicos
sintéticos produce los mismos resultados que el de esas mismas
sustancias tal como se las encuentra en la naturaleza. La mezcalina sintética,
por ejemplo, omite la interacción de los treinta o más alcaloides
que se encuentran en el peyote. Es por eso que las drogas sintéticas
son más potentes y más tóxicas y deben ser administradas
en dosis sumamente controladas, pues si bien, encajan perfectamente en
los neuroreceptores sinápticos -como el caso de la morfina- no
pueden ser metabolizadas ni destruídas por las enzimas que limitan
la acción de las endorfinas naturales. Los chamanes de las culturas
pre-industriales conocían estos peligros y cultivaban una rigurosa
disciplina en el empleo de estas plantas mágicas. El control ejercido
por los sacerdotes y médicos de antaño, o por los de las
tribus pre-industriales contemporáneas, evitaban y evitan los desastres
padecidos por los usuarios aislados, ya sea por sobredosis o por las torturas
inherentes a la privación. Es que el empleo de las plantas mágicas
es inseparable de un marco cultural que las haga posibles, y, a la inversa,
el recurso de las sustancias psicoactivas contribuyen a afianzar este
marco. Las plantas mágicas actúan entonces para validar
la cultura, no para facilitar medios temporarios para escapar de ellas.
Tanto el joven Huichol de México, como el Cohahuila del sur de
California, o el Tukano de Colombia, retornan de sus viajes exclamando!
Es tal como mis padres me habían dicho! El consumo de LSD, en cambio,
difícilmente sirve para aprender a ser español, alemán,
o francés. Y, sin embargo, la química de esta droga difiere
poco del de las plantas sagradas de los aborígenes Americanos.
Lo decisivo, entonces, no es la fórmula farmacológica sino
el contexto social y cultural que enmarca el uso de la droga. La experiencia
de los aborígenes con los alucinógenos está indisolublemente
ligada a la toma de contacto con las fuentes de la cultura respectiva.
Los Tukanos de Colombia, por ejemplo, dicen que quien ha tenido la experiencia
de la Banisteriopsis muere y renace como un nuevo ser, como un verdadero
Tukano, plenamente integrado a su cultura tradicional, vuelto uno con
ella. Se han validado las antiguas leyendas y verdades que sus mayores
y los chamanes de la tribu le han referido desde su infancia. Al tomar
Ayahuasca, el tribeño siente el retorno al útero, el origen
de todas las cosas, y ve a las divinidades y presencia la creación
del universo y de la humanidad, de la primera pareja humana, de las especies
animales, y el establecimiento del orden social, en especial las leyes
de la prohibición del incesto y de la exogamia. Al son de la música
de la época mítica aparecen los ancestros bailando en el
alba de la creación. Todo se ve: el sentido de los ornamentos que
se usan en las danzas, las coronas de plumas, los collares, brazaletes,
e instrumentos musicales, tanto como la razón de la división
de las mujeres en fratrías y los orígenes de las plantas.
Es una experiencia sexualmente cargada -"un coito espiritual"-,
en las palabras de un indígena, de retorno al vientre materno.
Así, entre el Vaupés de Colombia, la vasija que ha de contener
la bebida está decorada con símbolos de fertilización
y fecundación, incluyendo una vagina y un clítoris, y, durante
el ritual el nativo entra a través de la "puerta" de
la vagina que está pintada a la base de la vasija.
- Pero Marko,- interrumpió Nic en forma incisiva, y ya un poco
impaciente-, me hablas como un académico a su torpe alumno. Es
muy interesante todo lo que me cuentas, pero más allá que
descripciones fenomenológicas hace rato que quiero llegar con mis
preguntas que me cuentes tu experiencia personal, emocional, experiencial
con las drogas, y siento que esa respuesta la estas evadiendo.
- Lo que pasa Nic es que es un tema del cual nunca hablo mucho, porque
pienso que al hablarlo lo manoseo, pero ya que me lo pides de esa forma
tan majadera te contaré. Después de vivir mucho de mi experiencia
con las drogas en un marco, digamos, científico, lo verdaderamente
importante me ocurrió cuando me dediqué a estudiar una religión
antiquísima de los indios Americanos y luego retomada por los Coboclos
y mestizos Mexicanos. Primordialmente el culto gira en torno de la Banisteriopsis
y ha ido ramificándose y dando lugar a nuevos retoños. Uno
de ellos es la religión del Santo Daime, fundada por un hombre
de color hace algunos decenios de años en Brasil. El Santo Daime
también es llamado Ayahuasca, cuyo significado es liana de los
espíritus. En uno de mis viajes por Brasil tuve ocasión
de experimentar personalmente con un preparado de Ayahuasca en combinación
con hojas de yajé, hojas de un arbusto que controla y modera el
efecto del Ayahuasca. Ya antes la había probado. Fue en una comunidad
llamada "cielo del mar", precisamente una comunidad religiosa
centrada en el Ayahuasca. Los indígenas utilizaban la parte inferior
ascendente, triturada en un mortero, con un poco de agua, pero sin hacerla
hervir ni macerar. Una vez triturada, separaban las fibras leñosas
filtrándolas con un tamiz. Al producto filtrado le añadían
agua para poderlo beber, y así lo ingerían como líquido
de aspecto desagradable y amargo, nada perecible. El efecto empieza a
producirse a los dos minutos de beberla. Primero es palidez y temblores,
y luego transpiración, agitación, y delirios furiosos. Al
cabo de diez minutos uno se apacigua y duerme... Busqué una segunda
oportunidad y volví a la comunidad. Tomé nuevamente Ayahuasca
pero esta vez después de sufrir palidez, temblores, y delirios
viví una experiencia maravillosa que me permitió volver
a integrarme con mi pasado y mis anhelos. Yo antes de salir de Santalismania
había experimentado caóticamente conmigo, con mi mente,
con mis experiencias, y casi llegué a una total locura, pero con
esta nueva experiencia me daba cuenta que mi vida era un continuo y que
yo tenía trazado un destino, un camino a seguir. Volví a
vivir el estado al que siempre había aspirado y que en mi vida
había aparecido algunas veces, dejando huellas imborrables. Las
verbalizaciones sobre lo que ocurrió conmigo pueden ser confusas
o ambiguas. Mejor especificar aquello que no fue lo que viví. En
primer lugar no fue un estado alterado de conciencia en su sentido vulgar,
ya sea inducido por la meditación, las drogas, la actividad sexual,
o cualquier psicotecnología típica. Tampoco fue un show
encandilador de fenómenos o poderes psíquicos paranormales.
No me transporté a un reino celestial ni entré en trance
para experimentar un mundo interior de colores y sonidos fascinantes.
Aunque lo que viví pudo incluir todas estas experiencias trascendió
cada una de ellas. Todo lo que sea menos que el todo está lejos
de la respuesta; aquellas experiencias son fenómenos pasajeros,
no absolutos ya que lo que viví fue una comprensión incalificable
que penetró en el centro de mí, iluminando cada aspecto
y borrando toda duda acerca del significado de la vida y de la realidad.
No fue una cuestión de conocimiento de los hechos, sino una sabiduría
sensible. No fue la omnisciencia, sino la incertidumbre. Fue el descubrimiento
de lo que realmente soy y la respuesta está dada en mi propia esencia:
en el Ser, en ese absoluto que es la base de todo Devenir. Nuestra condición
original es el Ser, tradicionalmente conocido como Dios, el Ser Supremo,
Fuerza Cósmica, el Uno que está en todos. Todos somos manifestaciones
del Ser y al igual que el universo estamos en proceso de Devenir. Lo que
viví fue la comprensión del perfecto equilibrio entre el
Ser y el Devenir. Fue la comprensión de la unidad existente en
toda dualidad, el compuesto armonioso de todos los opuestos, la unicidad
de las interminables diversidades y multiplicidades. Fue la trascendencia
de todo sentido de limitación y otredad. Fue la comprensión
de que el viaje y la enseñanza son lo mismo, porque el camino y
el destino son la misma cosa. Fue el entendimiento entre Dios y los hombres.
Fue el estado de todos los estados, la condición de todas las condiciones,
aquello que trasciende el universo entero, y al mismo tiempo es realidad
cotidiana de la que nadie puede apartarse. Cuando finalmente comprendí
el gran misterio, se podría decir que descubrí mi verdadera
esencia: la identidad suprema, una percepción no-ética de
mi unión con lo divino, el origen de toda felicidad, bondad, belleza,
y verdad. Las palabras pueden decir la verdad, pero no son la verdad.
Debe existir la experiencia concreta. Las imágenes del pan nunca
aplacan el hambre. Para poder alcanzar esta experiencia significó
vivir antes períodos de caóticas rebeliones; intervalos
de apatía y agotamiento; etapas de dudas y de lucha intensa; momentos
en que la fé del valor en la exploración me llevó
a tropezones hacia adelante. A pesar que la experiencia en sí duró
solo unas horas, dejó huellas indelebles y entre ellas la certeza
de que la conciencia transformada puede cambiar al mundo. La acción
máxima no es acción alguna salvo la transformación
de la conciencia. En la medida que una sola persona no sea libre, nadie
es libre. Esta es la razón por la qué los que han besado
ese estado de conciencia y los han hecho sustancia en sus vidas cotidianas
se han encargado a sí mismo la misión de servir devotamente
al mundo. La autorrealización conduce a la transformación
de la totalidad del Ser, tanto en la percepción interior como en
la conducta exterior. Y la ilusión de estar separado se disuelve.
Tiene lugar una liberación de las corrosivas maquinaciones, manipulaciones,
y defensas egóicas que separan al hombre de la verdad de la existencia.
Rabia, envidia, pereza, vanidad, etc. son elementos del ego que se evaporan
junto a él. Para la percepción vulgar lo que queda es una
forma humana: come, duerme, camina, y funciona como otras formas humanas.
Pero en lo personal, al reconocer la unión total con el infinito;
ha cambiado y se ha fusionado con lo universal. La energía y la
inteligencia son liberadas para que el trabajo pesado sea más liviano
y para ser creativos en tareas y responsabilidades. La vida se vuelve
más simple y unitaria. El mundo un lugar maravilloso y lo ordinario
extraordinario. Las circunstancias antes vistas como problemas se convierten
en desafíos, en oportunidades para aprender y crecer. Avanzamos
sin darnos cuenta que todo es una teatralización divina, y la iluminación
es justamente la forma de despertar y descubrir quien es el autor, actor,
y aún el escenario donde ocurren los dramas y comedias. Pero ¿qué
hacemos luego de despertar? En cierto sentido nos transformamos en co-creadores
de la transformación del universo, ayudando a otros a despertar
y ver la luz en todas las cosas."
Nic escuchaba atentamente, sabía que esa larga perorata le estaba
ahorrando muchas horas de lecturas, aventuras, y sinsabores, pero no aguantó
más y en tono irónico interrumpió a Marko y le dijo:
-Disculpa que te lo diga, pero en el hospital Psiquiátrico está
lleno de pacientes con delirios místicos, incluso están
los que se creen derechamente Jesucristo.
-Primero Nic, las experiencias religiosas o místicas, forman parte
de toda la historia escrita de la humanidad. Se han dada en seres humanos
de todas las razas y religiones, ignorantes los unos de los otros, separados
entre sí por siglos y milenios y por las máximas distancias
que existen sobre el planeta. Muchas de estas personas han sido los personajes
más gravitantes e importantes de sus respectivas civilizaciones.
Sus vidas personales se caracterizaron por la disciplina, perseverancia,
y capacidad de sobreponerse a las dificultades. Si algo enseñaron
estos grandes hombres es que lo religioso es una dimensión constitutiva
de lo humano. Por otro lado difiero mucho con la postura psiquiátrica,
sobre todo con el perjudicial vicio de ponerle rótulos y etiquetas
a la gente, ya que con la autoridad que tiene el médico, al tildar
de loco a alguien, tiñe la percepción que tiene la persona
para consigo misma y la que tienen los otros para con él. Sitúa
la enfermedad dentro del individuo soslayando la importancia del contexto
en que las conductas se dan. El rótulo funciona como una profecía
auto-cumplida; si la gente que le rodea y la persona misma cree que está
loco, lo más probable es que actuará como tal y cuando la
situación se haga insostenible lo internaran en el hospital, lugar
que es una cárcel: pierde todos sus derechos, y todo se arregla
con remedios y pastillas. Quizás las mal llamadas 'patologías
mentales' podrían ser, en algunos casos, fenómenos mucho
más extraños. Tal vez si el sujeto que las experimenta las
pudiera controlar, podría revertir su disfunción y transformarlas
en una virtud. Capacidad utilizable como puente a un mundo del cual extraeríamos
recuerdos, misiones, ideas que en un estado de conciencia normal serían
inaccesibles. Hay muchos ejemplos de grandes hombres relacionados con
la locura, nombro a Nietczshe, al genial matemático Cantor que
enloqueció buscando un número más grande que el infinito...
-En primer lugar Marko, la psiquiatría cumple el rol ético
de no poner a los insanos en la cárcel tratados como malvados delincuentes,
no te olvides que existe la responsabilidad sobre nuestros actos y no
todos tienen la misma libertad para decidir lo que hacen. Por otro lado
es cierto que las condiciones en los hospitales son deplorables, pero
eso tiene que ver con cuestiones económicas y prácticas
que ninguna teoría puede resolver sino que se soluciona con dinero
y recursos. Además ¿Cómo puedes criticar la medicación
cuando casi eres un apólogo de las drogas?
Me esforcé en dejarte claro Nic, que las drogas psicotrópicas
para ser eficaces deben insertarse en una visión del mundo y del
trasmundo, en una teología y en un ritual, las drogas son medios
y no fines, dijo Marko. Si el medio se vuelve fin, se convierten en agentes
de destrucción. El resultado no es la liberación interior,
sino la esclavitud, la locura, y no la sabiduría; la degradación
y no la visión. Así como una semilla guarda en su germen
la información de lo que crecerá, quizás lo que nos
halla programado a nosotros halla puesto ciertos bloqueos que nos dificulten
entrar a ciertas áreas del conocimiento, quizás por esto
mismo el genio colinde con el loco ya que ambos se han introducido en
lugares prohibidos. Sí el conocimiento transforma el universo quien
quiera llegar a él deberá pasar difíciles pruebas,
o quizás esté condenado a nunca alcanzarlo.
-Eso es fantasía pura, en momentos en que la ciencia ha hecho un
mapeo completo de los genes, en tiempos en que se a realizado un cableo
casi completo del cerebro, la ciencia conductual a avanzado poderosamente,
y se está a un paso de construir humanos ingenierilmente. Y eso
no es misticismo es realidad, la cruda realidad. ¡Pareces un místico
marxista!
- En primer lugar tu positivismo se contradice a si mismo al postular
que el conocimiento verdadero sólo es empírico, ya que una
afirmación como esa no puede comprobarse empíricamente.
Y en segundo lugar si reduces al sujeto humano a una serie de impulsos
eléctricos, reacciones químicas cerebrales, esta conversación
no tendría ningún sentido, ya que no podría haber
ideas correctas o incorrectas, buenas o malas, solo reacciones químicas.
Nic ¿te atreverías a jugar con la locura?
¿De que tonteras hablas?
¿Por qué respondes a mi pregunta con otra pregunta?
¿Y porqué no?
Pareces un místico- marxista.
Tú un psiquiatra naftalínico.
Mucho le costó a la
psiquiatría ganar la respetabilidad y el crédito del resto
de los colegas médicos y científicos. - Señaló
Nic- la psiquiatría era considerada hasta hace poco el área
volada de la medicina. El resto de los colegas médicos nos trataba
de 'poco serios'. Un psicoanálisis para la neurosis podía
ser perpetuo y el paciente seguir igual. Actualmente los grandes avances
de la medicina, de la biología molecular, de la genética,
de los estudios de los neurotransmisores y receptores cerebrales, y las
nuevas tecnologías para escudriñar el cerebro han permitido
grandes hallazgos y prácticamente se ha podido elaborar un mapa
de todas las conexiones y cablerías del cerebro, como si éste
fuera un súper-computador y eso que parece ciencia ficción
es real, eso me parece mucho más fantástico que tu misticismo.
Nicanor cansado con tanta relativización
del relativismo, tomó aire y dijo, Mira Marko todas estas tribulaciones
elucubraciones, dimes y diretes, me parecen improductivos. Si de verdades
hablamos la única que me importa es Ana Lo único que realmente
me importa en esta vida, de lo que estoy seguro y me da fuerzas es la
seguridad en el amor que Ana siente por mí y la seguridad que ella
también siente lo mismo. Todo lo demás me es absolutamente
secundario, sin importancia real, solo un ejercicio para desempolvar mis
neuronas y me divierten por un rato, pero te aseguro que no esta dentro
de mis intereses tomarlas muy en serio que no están dentro de mis
intereses tomarlas muy en serio. El secreto es que todo es importante,
pero nada como para tomarlo muy en serio. Estás tan sumergido en
tus especulaciones metafísicas que has olvidado vivir, de hecho
no has encontrado el amor que te podría dar un centro.
-Cuando no tienes argumentos
caes en infantilismos irracionales y dirigiéndole una mirada con
toda la ironía del mundo le dijo: La verdad Nic es que tu postura
me da pena y hasta lástima ¡Tú dices que yo abra los
ojos! ¡No te has dado cuenta como me mira Ana! ¡No te has
dado cuenta de la fuerte atracción que ella siente por mí!
Estoy seguro que en el tiempo en que fuimos pareja le di la aventura,
la pasión, que tu en años no le has dado ¿Y esa era
tu gran verdad? ¿Conoces ese pequeño lunar que tiene en
uno de sus pezones?
Eres un maldito loco. Dijo
Nicanor con cara de asco y haciendo ademán de irse.
¿Pero conoces el lunar,
o todavía le das besitos sin lengua?
Nicanor tomo a Marko de la
camisa y le dijo: No te golpeo por que no o mereces maldito perdedor.
Se hombre alguna vez en tu vida. Te reto a una apuesta déjame a
solas unos minutos con Ana y ella se me entregara en cuerpo y alma.
Eres un maldito loco volvió a repetir Nicanor con los ojos hinchados
en sangre.
EL DÍA
El día 28 de Marzo Marko pasó por la mañana a buscar
a Nic a su casa. Ese día se concretaría la macabra apuesta.
A las 8:30 AM de ese día sábado Marko levantó a Nic
de su cama y le explicó:
- Como este día será el último para uno de nosotros,
si yo muero no quiero irme sin antes enseñarte algo de las experiencias
mágicas, trascendentales, o como tu quieras llamarlas, que te conté
viví en Centro América y que al parecer tu creíste.
Sígueme.
Nic, algo temeroso siguió a Marko a la calle. Bajaron unas quince
cuadras por el camino aledaño a la plaza hasta llegar al río
que atravesaba la periferia de la ciudad, llamado Nahuel. Sacaron un viejo
bote escondido entre medio de unos arbustos. Marko y Nic remaron río
arriba. Después de media hora y cuando llegaron a un lugar llamado
"El Raudal del Cura", guardaron el bote entre unos sauces y
siguieron el camino a pié hasta llegar a los viñedos de
la Quinta Experimental de Taslismania, lugar amplio y reservado especial
para la curiosa reunión que se iba a efectuar.
El cielo, de un sol radiante, se estaba tornando gris y ambos amigos estaban
totalmente solos cobijados bajo ese melancólico firmamento. Marko
se sacó una mochila que llevaba en su espalda y comenzó
a sacar de ella una serie de distintos elementos: una pipa, un extraño
termo de plata, unas raíces y como un experto cocinero indio empezó
su faena. Primero rayó una raíz, lavó la ralladura
con el fin de eliminar la tierra que pudiera haber y luego la colocó
sobre una piedra, allí la trituró golpeándola con
otra piedra. El puré resultante lo colocó en un pequeño
vaso con agua donde lo presionó con las manos. Poco a poco el agua
se transformó en un caldo rojo y espumoso. Cuando estimó
que el licor estaba listo, quitó toda la espuma. Entonces Marko
encendió una pipa hecha con la raíz y le explicó
a Nic que la pipa estaba hecha con raíz de Jurema de la cual se
hacía el Ayahuasca, el Ayuá, la bebida milenaria y milagrosa
de los aborigenes centroamericanos. Colocándo la pipa al revés,
es decir, el hornillo en la boca, sopló el humo hacia el líquido
que estaba en el vaso, haciendo una figura en forma de cruz, con un punto
en cada uno de los ángulos de la cruz. Entonces colocó el
vaso en el suelo sobre dos hojas de parra.
A continuación, Marko invitó a Nic -que aún permanecía
parado observando todo- a sentarse en el suelo y a hacer un truncado círculo
en torno al vaso. Una extraña fiesta iba a comenzar. Encendieron
la pipa. Ya ninguno hablaba. Un clima de humo y de religiosidad se adensaba
bajo el techo de hojas de un gran sauce que los cubría.
Marko miró su reloj y era una y quince PM, la pipa pasó
de mano en mano circulando. Después de muchas vueltas se detuvo
en las manos de Marko; y este empezó a cantar, luego Marko pasó
a Nic solemnemente el vaso que yacía sobre las hojas de parra.
Este bebió varios sorbos. Marko se arrodilló sobre las hojas
de parra e hizo como que bebía un poco del líquido vaciando
el contenido en el suelo.
Marko invitó a Nic a cantar, bailar, y que tratara de perderse
en sí mismo, ejercicios que duraron por un largo rato. Luego de
dos horas de cánticos y bailes Marko y Nic tomaron nuevamente el
bote y regresaron al lugar de donde lo habían sacado. Si bien Nic
le expresó a Marko que en esta experiencia sintió cosas
y emociones extrañas e inusuales, no se sintió transportado
mágicamente al séptimo cielo o a la iluminación mística
y se lo hizo notar. Marko respondió sucintamente "no siempre
resulta la primera vez que se toma Ayahuasca" no enredándose
en más explicaciones.
Se separaron en la plaza de Santalismania y convinieron juntarse nuevamente
a las 8:30 PM de ese mismo día para ajustar algunos puntos para
la ejecución perfecta del plan de la apuesta, que consistía
básicamente en que Marko se cambiaría por Nic en un rincón
de una calle en que casi todas las noches se detenían Nic y Ana
en medio de una oscuridad total. Lo cierto es que era muy difícil
que Ana no se diera cuenta de este cambio pero Marko había aceptado
completamente las condiciones de la apuesta. Al despedirse Marko le recalcó
varias veces a Nic que debían juntarse a las ocho treinta PM en
punto.
Marko se fue a casa. Subió al segundo piso y se puso a trabajar
en el laboratorio que había construido adjunto a la biblioteca.
En los tiempos en que estudiaba en la Academia de Neuro Ecología
e Ingeniería Conductual y hacía correr a las ratas por los
laberintos del Laboratorio de Ciencias del Aprendizaje había creado
una fórmula vitalizante que había re-inventado ayudado por
algunos artículos científicos y por horas de investigación
en los laboratorios, fingiendo que efectuaba experimentos de aprendizaje
con ratas. En esa época ya entendía y creía con propiedad
que prácticamente todo lo psíquico se corresponde con una
serie de reacciones químicas a nivel cerebral. En la época
de la academia las sustancias partícipes conocidas, más
importantes en esas reacciones eran la noradrenalina, la dopamina, y la
serotonina. Pero en los años en que Marko se encontró en
el extranjero, ajeno a los adelantos científicos, se descubrieron
los péptidos opiáceos, y con ellos se estaba a un paso de
uno de los grandes sueños del hombre: el afrodisíaco definitivo
y siempre eficaz. El descubrimiento fue casual, se estudiaban los efectos
de un producto nuevo en ratas de laboratorio. Se utilizaban ratas del
mismo sexo para obtener resultados comparables. Se vio que el producto
desencadenaba en los animales un auténtico frenesí sexual.
El medicamento nuevo se llamaba Paraclorofenilamina y se convirtió
en objeto de especial interés científico. ¿Que ocurría
con las ratas? Se supo que al inyectarles la substancia cesaba la fabricación
orgánica de serotonina, una substancia neurotrasmisora, que permite
la relación entre ciertos tipos de neuronas. Esto llevó
a la conclusión que la substancia eliminada juega en la fisiología
el papel de un inhibidor del comportamiento sexual.
Marko una vez de regreso a Santalismania se reactualizó con todos
estos nuevos avances sobre el tema y así fue como en su laboratorio
descubrió las propiedades del maíz. ¿Cómo
llegó al maíz? Partiendo de la hipótesis de que la
serotonina es un inhibidor del comportamiento sexual, buscó un
medio natural de encontrarla. La serotonina llega a nuestro organismo
tras el sistema interno de determinados alimentos concretamente a partir
de ciertos aminoácidos. En el caso de la serotonina es el triptofán,
presente en numerosos alimentos pero no en el maíz. Marko en uno
de sus experimentos sirvió a las ratas de su laboratorio una alimentación
a base de maíz. Ocho horas más tarde el nivel de serotonina
cerebral comenzó a bajar y los animales a dar signos de hipersexualidad.
Luego Marko tuvo la idea de alimentar sólo a base de maíz
a un animal muy tímido, el conejo. El conejo, puesto en compañía
de un enemigo agresivo, como un gato, no solo demostró ausencia
de temor sino que intentó acoplarse con él. Marko siguió
adelante con sus investigaciones, y en algún momento se le ocurrió
mezclar paraclorofenilamina con los alcaloides aislados por Hoffman, el
ácido lisérgico. Pero luego cambió la formula, ya
que la sustancia activa del LSD está químicamente emparentada
con la psilocibina que se extrae de los hongos mágicos, que es
un derivado de la triptamina y por lo tanto su estructura química
resulta similar a la serotonina. La mezcalina del cactus Peyote, en cambio,
está emparentada con la noradrenalina, otro neurotrasmisor. Mezclando
la paraclorofenilamina con la sustancia activa del Peyote y otras sustancias
menores creó un extraño afrodisíaco alucinógeno.
Aquella fórmula no había sido ensayada en humanos. Existía
una versión de ella cuyos efectos eran inmediatos y una segunda
cuyos efectos comenzaba ocho horas después. Un compuesto de esta
segunda fórmula era la que le había dado a consumir a Nic
esa misma mañana debajo de un sauce cerca del río Nahuel
diciéndole que era Ayahuasca.
Ahora Marko remojaba su boca con un potente concentrado de la primera
mezcla e hizo secar una pequeña lámina en sus labios.
Se dirigió a la plaza al encuentro con Nic. Una vez juntos lo observó
detenidamente. Nic aún no mostraba ningún cambio conductual
significativo. Repasaron el plan. No había atisbo que este se cancelara.
En síntesis consistía en que Nic debía ir a dejar
como todas las noches a Ana a más tardar a las diez PM a la casa
de sus padres. A media cuadra de la casa de ella hay un par de metros
totalmente oscuros, un rincón donde los faroles no alcanzan a alumbrar.
Aquí se ensancha un poco la calle y en uno de sus costados se forma
una pequeña pieza compuesta por tres paredes de ladrillos que en
algún tiempo esquivaron una gran palmera. En este rincón
-como lo habían hecho muchas veces- se detendrían Nic y
Ana bajo el manto de la noche. En ese lugar Nic ante la presencia angelical
de Ana le recitaba poemas y trataba de sobrepasarse un poco. Ana irremediablemente
detenía los avances amorosos de Nic, quizás por pudor, quizás
por vergüenza. Santalismania era un pueblo de tradicionales costumbres.
Nic con alguna excusa le pedirá a Ana que lo espere un minuto,
pero en esta ocasión no volverá Nic sino Marko. Este tendrá
45 minutos de tiempo. Si al cabo de éste es descubierto y rechazado
por Ana, habría perdido la apuesta. Volvería Nic diciendo
que habría sido atacado y golpeado por Marko. Luego de consolar
a Ana se juntaría nuevamente con Marko y le pasaría un fuerte
veneno, que Marko debería tomar en frente de sus ojos. Si pasaba
lo contrario, es decir, si Marko lograba seducir a Ana, él mismo
después le pasaría el veneno a Nic -aunque quizás
esto no haría falta pues, si ocurre, Nic morirá en vida.
Eran las ocho cincuenta PM. Marko y Nic se encontraban conversando cuando
divisaron que Ana se aproximaba a ellos. Nic le salió al encuentro
y la besó tiernamente. Marko de lejos les pidió que lo disculparan
y se marchó. Nic y Ana se quedaron en la plaza besándose
y conversando y a las nueve 10 PM la fue a dejar a su casa. Se detuvieron
en el rincón acostumbrado. Nic le comenzó a hablar. Ana
le escuchaba atentamente en la oscuridad.
- Es increíble Ana lo oscuro de esta calle. Y así abrazados
solo veo difusos vestigios de lo que era tu perfil. Siempre tengo la impresión
que en este lugar cambias, te vuelves otra, incluso las pocas veces que
me hablas me parece que tu voz también cambia. Es extraño
porque cuando llegamos a tu casa y se prenden las luces, tus rasgos y
tu voz vuelven a ser los mismos de siempre, no los que a veces imagino
en esta oscuridad. El rincón de esta muralla es un mundo tan misterioso.
Al venir a tu casa por primera vez me diste un beso. La segunda vez me
dejaste acariciarte un poco y yo te recité un poema que tenía
casi olvidado. Casi lo mismo se ha repetido hasta hoy...
De pronto Nic se detuvo, no se sentía el mismo que de costumbre.
Su hablar poseía una extraña fluidez, empezó a sentir
un hormigueo por todo su cuerpo. De pronto algo le interrumpió
bruscamente, sintió un fuerte empujón mientras unas manos
le tapaban la boca.
-¿! Que pasa!? Preguntó Ana.
Muy pronto un abrazo la tranquilizó. Es más sintió
una agradable gratificación de esas manos que la tocaban con una
seguridad inusual. Esas mismas manos la jalaron fuertemente por la cintura
y sus bocas se juntaron en un apasionado beso. Ana ya no estaba con Nic
sino con Marko. Este le había propinado a Nic un certero golpe
en el cuello aprendido de unos indígenas centro-americanos reincorporándose
rápidamente al lado de Ana. Ana aparentemente inconsciente de todo
esto se besaba apasionadamente con Marko y mientras más intenso
se hacía el beso que se daban, más se disolvía en
la boca de ambos la insípida droga que Marko había secado
sus labios.
Marko trataba de no tragar un exceso de la sustancia. La droga ya corría
por el cuerpo de Ana, era cosa de tiempo que pasara a la sangre y luego
a su cerebro y por mientras Marko la besaba y acariciaba muy intensamente.
Una de las manos de Marko se deslizó por el rostro de ella, luego
se encontró con su blusa. Como un prestidigitador empezó
a desabrochar uno a uno los botones. Ana ponía resistencia. Cada
botón era un obstáculo que le impedía a Marko terminar
con su faena.
Se detuvo y mientras observaba de soslayo la muy difusa silueta del rostro
de Ana y mientras en esa proximidad respiraba despacio en su oído
tomó una mano de ella y la dirigió debajo de su camisa.
La sustancia ya llegaba al cerebro de Ana, cada pequeño movimiento
de Marko la estremecía y ella empezó a acariciar tímida
e instintivamente el aún atlético cuerpo de Marko. Su corazón
se aceleraba y Ana se empezó a asustar de las sensaciones que estaba
teniendo. Trató de detenerse y marcharse, pero no pudo, se sentía
poseída por una fuerza que no podía controlar.
Marko siguió observando la silueta difusa del cuerpo de Ana, su
torso, sus piernas, sus pechos. Sintió la necesidad imperiosa que
la carne desnuda de ella emergiera como un iceberg, que saliera por fin
a la superficie. Marko sintió con sus manos los pechos de Ana por
encima de la blusa, eran firmes, grávidos, y lentos. Tenían
el temblor del junco soplado por el viento. El torso de Ana ya estaba
totalmente desnudo. Marko que ya sentía los efectos de la droga
se empezó a incomodar sobremanera con la ropa que aún cubría
los cuerpos de ambos, pero Ana aún se defendía. La boca
de Marko recorrió lentamente el cuello de Ana, siguió bajando
hasta llegar a sus pechos, los besó, acarició, mordió
y apretó no muy suavemente, le inspiraban una mezcla de ternura
y deseo. Una fuerza potente los empezaba a arrastrar en un remolino. Sus
bocas se separaban dejando sus lenguas enredándose en el aire.
Marko acariciaba la espalda de Ana, sus pechos, su nuca, cada vez más
superficie de piel matizando ternura con algo de primitiva rudeza. Las
caricias de Marko se hacían más intensas y casi violentas.
Marko metió las manos por entre la falda y las piernas de Ana y
tomó por atrás su ropa interior jalando hacia adelante y
dejando al desnudo el sexo de ella. Marko trató de penetrarla.
Ella se resistió e instintivamente intentó arrancar tirándose
hacia atrás pero se encontraba contra una gran muralla de adobe,
lo único que pudo hacer fue subir sus talones por un pequeño
declive que se hacía entre el piso y la muralla. Pero la gravedad
cumplió su ley y lentamente al ceder sus tobillos sus talones fueron
cayendo mientras sentía el pene de Marko que presionaba la superficie
de su vulva. Pidió cuidado con un pequeño grito, Marko se
movía sutilmente acercándose y alejándose de Ana.
Ella sentía que algo presionaba muy fuerte y a pesar del dolor
no pidió más suavidad. Instintivamente bajó una mano,
toco su torso desnudo y húmedo, la siguió bajando hasta
llegar a su pelvis hasta descubrir con estupor que Marko la penetraba
totalmente. Dejó de resistirse entregada totalmente a su suerte.
La sustancia inundaba el organismo de ambos y ella entraba a un desenfreno
inimaginado. Su corazón latía cada vez más rápido,
se aceleraba su metabolismo lo que la hacía transpirar y gemir
fuertemente, un vértigo extasiante invadía su estómago
y todo su cuerpo. Mientras las moléculas de la droga se introducían
con ritmo biológico por las arterias, venas, capilares sanguíneos
de su organismo hasta llegar a los centros de placer de su cerebro, ella
inconsciente de todo ello, lo único que se daba cuenta con seguridad
irreducible es que cada corneada amorosa de Marko la sumergía en
una oleada furiosa de placer.
Mientras encajaba la droga entre las neuronas de Ana y Marko como gotas
de rocío haciéndose espacio entre los relieves de una flor,
el cuerpo de Marko encajaba en el de Ana en un intenso y palpitante baile
como si fueran dos sustancias acoplándose dentro de una mente mayor.
Lo más sorprendente de esta parte de la historia es que al volver
en sí Nic y con los efectos de la droga, jamás se habría
imaginado antes que terminaría junto a Marko compartiendo a Ana.
Primero en aquél rincón oscuro y luego sobre las arenas
de las orillas del río Nahuel. Nadie habría podido separar
aquel demonio de las tres espaldas.
EN BUSQUEDA DEL NABUR 58
En esta empresa cada uno aportaba
con lo suyo. Ana, una estudiante de filosofía inteligente y conciliadora;
Nicanor, un joven psiquiatra; Marko un trotamundos, conocedor de múltiples
oficios y culturas, sobre todo el mundo aborigen y chamánico de
la América mágica.
En resumen su racionamiento
fue simple: si todos los que dicen haber poseído la verdad, narran
cosas tan distintas de ella; todos comparten el sentimiento de tenerla
o de haberla tenido. Como los sentimientos y pensamientos tienen un paralelismo
físico-químico en el cerebro, la verdad es entonces una
molécula psicotrópica.
Federico Nietczshe, el notable
filósofo Alemán, describe dos actitudes humanas de meditar
ante la vida, la llama Apolinia y Dionisiaca. La primera basada en Apolo,
el dios Solar de los griegos, es la reacción quieta y contemplativa
de una estrella lejana que asiste a las convulsiones de la vida sobre
la tierra. Una estatua de Apolo o una del Budha expresan claramente esta
actitud que es considerada generalmente como la del hombre sabio: ese
que "no interrumpe su camino para escuchar el ladrido de los perros
y espera, sentado ante su puerta ver pasar el cadáver de su enemigo".
Herman Hesse, el novelista
Alemán que se ha transformado en uno de los grandes maestros de
la juventud del siglo XX metaforiza sobre esta actitud en su novela "Narciso
y Goldmundo", pone al lado de la reacción Apolinia la de Narciso
y al lado de Goldmundo, la Dionisiaca. Al final del camino, en las últimas
páginas de la novela de Hesse descubrimos que ambas formas han
llegado a la misma comprensión, a un conocimiento semejante: No
hay dos sabidurías.
Pero esta forma de expresar
los dos caminos que definió Nietczshe es producto del análisis,
de una división, a lo largo de la vida del hombre se dan naturalmente
las dos actitudes meditativas.
Mientras la reacción
Apolínea contempla las vicisitudes de las circunstancias, la actitud
Dionisiaca se sumerge en ellas, se entrega al azahar de los cambios sin
tratar de alterar el curso de la acción, sino, simplemente de vivirla
hasta su estado final.
Ambas actitudes exigen voluntad
y valor. Tan difícil como contemplar inmóvil los cambios
del mundo es penetrar en ellos dejándose llevar por la vorágine.
Y se requiere el mismo tipo de valor, tanto para dejarse llevar por los
estímulos externos e internos, como para asistir a su desarrollo
sin criticarlos no tener mas opinión sobre ellos que la de una
nube que atraviesa el cielo. A la acción y la voluntad deben seguir
la quietud y la meditación si queremos equilibrarnos en la cuerda
de la existencia. El efecto de la acción, de la razón, y
de la voluntad por si solos, resuelven una parte de la vida, la comprensión,
el amor, y la intuición, completan la psiquis del hombre realizado.
Se podría decir que
Marko encarnaba la actitud Dionisiaca y Nic la Apolinia. Pero en la interacción
de ambos y bajo el arbitrio armonizador de Ana, Nic se fue markizando
y Marko se fue nicquizando, y a pesar de que Nic, en un comienzo parecía
el más razonable, pragmático, y calculador de los tres,
su conducta se fue poniendo extravagante. Se le veía algunas veces
excesivamente eufórico y también fácilmente colérico
e irritado. El mismo entró un par de veces a los laboratorios de
la Facultad de Medicina a robar algunos elementos que faltaban para sus
investigaciones y, Ana y Marko empezaron a sospechar que quizás
Nic estaba experimentando solo y en secreto con pequeñas dosis
de las mezclas psicotrópicas que tentativamente realizaban. Puestos
a imaginar, la droga del futuro, la droga perfecta, sería aquélla
que fuese la más potente, además de la más inofensiva
Los cambios en la personalidad
de Nic llegaron a su punto critico cuando una noche en que Ana y Marko
lo fueron a buscar al laboratorio, el no abrió la puerta. Marko
hecho la puerta abajo y lo encontraron de pie en la habitación,
tambaleándose y mirando a su alrededor con aire extraviado "¡Es
él! ¡Es él! ¡Ha venido aquí!" Gemía.
Sus labios estaban pálidos. Por su cara resbalaban gruesas gotas
de sudor, de pronto pronuncio unos números sin sentido, algunas
palabras y trozos de frases. Era algo espantoso. Empleaba palabras muy
extrañas y las mezclaba de modo chocante.
Después volvió
a quedar silencioso, pero siguió moviendo los labios. Entonces
Ana le dio un masaje y le hicieron beber algo. Pero de pronto rugió
"¡allí! ¡Allí! ¡En el rincón!
¡Esta allí!".Luego dijo: Los seres humanos que habitan
debajo de la tierra miden como una banana tienen el cuerpo negrusco parecido
a un pescado... una membrana en el cuello los separa de lo que parece
una cabeza con una extraña cara... y se comen... uno los come...
Daba patadas en el suelo y chillaba. Le tranquilizaron diciéndole
que nada ocurría de extraordinario, y se fue calmando poco a poco,
durmió muchas horas y volvió a ser un hombre casi normal
y soportable.
Ana y Marko sospecharon que
quizás la manipulación de "Nabur" le produjo una
intoxicación o quizás el exceso de trabajo estaba desestabilizando
al tradicionalmente controlado Nic. Le obligaron a pasar unos días
de descanso en el cerro Lauca. Ana Nic y Marko solían acampar en
el cerro Lauca cuando querían distenderse de alguna presión
cotidiana.
Marko y Ana continuaron con
las investigaciones. Tenían tres grupos de ratas. Las ratas de
uno de estos grupos empezaban a dar signos de hiper inteligencia pero
les estaba ocurriendo algo extraño.
Importante era saber como dosificar
el consumo de la droga para que no crear tolerancia ni sensibilización.
Ellos pensaban que debía tomarse las menos veces posibles, esta
era la única manera que no creara efectos indeseados ni desestructuración
psíquica, ni daño neurológico.
Debían comprender y
controlar el sustrato neurológico de los cambios psíquicos
y conductuales que generaba la sustancia. Debía estudiarse la asociación
del consumo de la droga y el espacio físico y relacional en que
se produce, y por último el objetivo final no era la droga en sí,
sino enseñarle al cerebro producir sus propias drogas.
Como suele ocurrir con las
malas noticias estas llegan más rápido que un rayo. A los
pocos días una llamada por teléfono desde la comisaría
de Santalismania los enteraba de la desgraciada noticia: un ermitaño
encontró el cuerpo muerto de Nic tendido sobre unas plantas en
una de las laderas del cerro.
Nadie se explicaba las causas
del deceso. Su funeral, que se realizó a los dos días de
encontrado el cadáver, estuvo lleno de llanto y desconcierto. Se
hablaba de suicidio, de asesinato. Los padres de Nic vociferaban entre
llantos y a viva voz que fuera como fuera se sabría la verdad y
se haría justicia.
Terminada la misa Ana se acercó
a Marko y le dijo:
- Antes de que Nic se fuera
me dejó una carta. Me dijo que si no volvía en tres días
te la pasara. En aquel momento yo no le di importancia ¡Como iba
imaginar lo que iba a pasar!, ahora cumplo con mi deber. Y Ana sacó
desde los bolsillos de su negra falda una carta doblada.
Marko en la intimidad de su
hogar procedió a quemar la carta. Cual fue su sorpresa cuando sintió
el olor de un fuerte concentrado de "Nabur" que entraba por
su nariz. Apago rápidamente la carta afortunadamente la cantidad
que había alcanzado a inhalar era muy pequeña como para
producirle un efecto que fuera más allá de un leve mareo
o dolor de cabeza. Procedió a continuar la quema de la carta en
un recipiente de vidrio transparente y hermético. Con espanto leyó
como a medida que se quemaba la carta aparecían en ella unas palabras
que decían:
Esto es un viaje sin vuelta...
has probado el Nabur. Busca el antídoto en la biblioteca...
A medida que el efecto del
Nabur se disipaba y Marko recuperaba la lucidez mental. Sentado en un
sillón meditaba sobre lo sucedido.
Luego de un momento y a medida
que recuperaba una conciencia levemente ida, las razones le parecieron
obvias: las circunstancias en que había renacido esa amistad fueron
bastante turbias.
Marko agradeció a Dios
lo rápido que se dio cuenta
Los problemas no terminaban
ahí para Marko. Debía revisar el lugar donde encontraron
el cuerpo y borrar cualquier evidencia que pudiera relacionar su muerte
con la droga con la cual trabajaban.
En treinta minutos ya estaba
en el lugar del suceso, parado sobre unas aplastadas flores que en algún
momento soportaron el peso del cuerpo muerto de Nic. No había nada
extraño en el lugar. Pero de pronto divisó unas ramas desordenadas
a unos diez metros y se dirigió al lugar.
Procedió a levantar
las ramas, y para su sorpresa encontró los siguientes símbolos
dibujados en el suelo:???????????????????????????????
????????????????????????????????????????????
Los que parecían escritos
en la clave computacional que había inventado junto a Nic y Ana.
Era sin duda una fórmula
química de las que utilizaban en sus investigaciones. Marko ocupó
unos minutos para memorizarla y luego procedió a hacerla desaparecer
revolviendo con el pie la tierra. Comenzó a salir un copioso polvo
del suelo y a medida que el ambiente se desempolvaba, Marko vio aparecer
con espanto unas letras, luego unas palabras y cuando sintió el
mismo olor que sintió al quemar la carta paró violentamente
de revolver. Era el olor al Nabur disfrazado entre la humedad y vio aparecer
paulatinamente en el suelo las mismas palabras que aparecieron en la carta
quemada:
Marko, has probado el Nabur.
Si quieres salvarte busca el antídoto en la biblioteca.
Tienes solo media hora.
Marko necesitaba media hora para llegar a la biblioteca de su casa desde
aquél lugar de la ladera del cerro. Se tiró corriendo por
uno de sus costados tratando de ocupar la mayor cantidad de atajos posibles.
Cayó varias veces al suelo y rodó un par de veces reincorporándose
rápidamente y continuando su vertiginosa carrera.
A los pocos minutos llegó
al camino de tierra que unía el cerro con la ciudad y corrió.
Miró su reloj, marcaba
las doce horas con 10 minutos. Tomó otro atajo para evitar perder
cualquier sagrado segundo y evitar cruzarse con la muchedumbre ciudadana.
Tomó por camino una calle de adoquines. Los viejos edificios que
en alguna oportunidad fueron opulentas mansiones, eran los testigos mudos
de su desesperada carrera.
A medida que se acercaba al
centro de la ciudad aparecía uno que otro pequeño edificio.
Estaba a unas cuadras del centro y cruzar por enfrente de su antigua academia
edificio que ahora es un supermercado miró la hora: doce veinte...
Le quedaban solo diez minutos... Fue en ese momento en que Marko empezó
a sentir una extraña sensación que comenzaba en la boca
de su estomago y se extendía por su cuerpo como un hormigueo generalizado.
Lo invadió un profundo
sentimiento de elevación espiritual. De pronto se sintió
captando chispazos de profundas verdades, intuiciones de sonidos cuerdos,
era como si fuese el dial de una radio antigua que cruza el caos atravesando
fracciones de música, mensajes divinos los cuales no alcanzaba
a captar en su totalidad.
Su intelecto funcionaba como
una biblioteca dentro de una computadora formidable; la elección,
las ideas, la clasificación, las más complejas elecciones
se sucedían en él a una velocidad electrónica. El
espectáculo de esta inteligencia en movimiento, le provocó
una exaltación de sus facultades.
Se manifestaba el majestuoso
caleidoscopio del Ser, el maravilloso móvil de la existencia, la
indescriptible belleza del universo. La calle, la gente, el sol, incluso
los edificios le parecían sublimes. Se maravillaba con cierta capacidad.
Podía superponer imágenes, cambiar de lugar las cosas, transformar
el mundo que objetivamente estaba delante de sus ojos.
Si se concentraba podía
alterar el color de los edificios, o cambiarlos de lugar, hacer volar
a la gente y saber que todo eso consistía nada más que un
juego.
Miró el reloj de la
plaza. Marcaba las doce veinticinco. Le quedaban solo cinco minutos para
llegar a la biblioteca y a pesar de sentirse extremadamente bien sintió
miedo que todo eso pudiera cambiar, mas que mal quizás Nic había
muerto por la misma droga que en ese momento circulaba por su cuerpo.
Ese miedo le provocó
más miedo y ese miedo más miedo. Empezó a sumergirse
en un hoyo realmente diabólico. Las cosas a su alrededor se tornaban
malignas, arrugadas, descoloridas, viejas, raras.
Su imaginación se lanzó
a inventar monstruos de las sombras y fue en ese momento que recordó
el trabajo que Nic realizaba en los laboratorios de la Facultad de Medicina
con la cámara de positrones y la resonancia magnética: si
a un sujeto se le hace estudiar la maqueta de una isla y luego se le pide
que con los ojos cerrados repita la imagen en su cabeza, la cámara
de positrones demuestra que al hacer eso se utiliza el lóbulo occipital
que es donde residen las funciones de la visión.
Es decir, está viendo
realmente esas imágenes como si tuviera los ojos abiertos. Esto
quiere decir, que para el cerebro, lo real y lo imaginado comparten un
territorio en común. Sólo un entrenamiento cultural permite
al hombre separar estos dos mundos.
Marko llegó a una conclusión
horrible. Lo que albergara su imaginación podría tornarse
tan real que incluso matarle podría. Sus pensamientos y representaciones
podrían tomar densidad de existencia, transformarse en una fantasía
material, independiente de su voluntad y de alguna forma absolutamente
real.
Observó como la gente
que caminaba por la calle y que momentos atrás eran maravillas
inefables de la creación se transformaban en extrañas especies
de primates semi-domesticados, en embriones rastreros, en criaturas fetales,
en larvas protegidas por su ego. La maravillosa ciudad que lo envolvía
se asemejaba ahora a un panal de abejas, a una colonia de hormigas con
seres llevando una vida fantasmal, en extraños bichos escondidos
detrás de pedazos de carne humana.
Su cabeza se transformó
en una ruleta rusa con universos balanceándose por delante de sus
ojos, no podía frenar las creaciones de su mente. El vértigo
crecía y la ruleta y sus infinitos universos lo tomaban en un remolino
de terror. Segundos eternos en los abismos más extraños
y terroríficos. Luego venía una tensa calma, un pequeño
interludio en el cual recordaba quien era, en que mundo vivía,
y cual era su objetivo inmediato: Estaba en la disyuntiva entre la vida
y la muerte... debía encontrar el antídoto del Nabur en
alguna parte de la biblioteca.
Se dirigió corriendo
como un loco hacia ella.
Miró la hora, solo quedaban
unos minutos, eran las doce y veintisiete... Fue ahí cuando sintió
como se gatillaba en él un atávico y oscuro mecanismo, como
se activaban los circuitos cerebrales que controlan la política
unicelular del cuerpo. Creyó descubrir y poder ver en el núcleo
de sus células la forma en que surgen masivamente materias y tejidos.
Como arman los clones de nuestro tejido carnal el montaje y desmontaje
de la realidad.
Su mente pensaba a mil planos
por fracción de segundo. Quería mantenerla en blanco, mas
no podía... tenía certeza de lo que pensara se haría
realidad... Estaba a media cuadra de su casa y trató de correr
más rápido, pero la sensación de vértigo apareció
nuevamente y con ella el miedo profundo, y le dio más miedo de
este miedo. Trató de pensar en cosas positivas, pero de pronto
quedó totalmente inmovilizado, trató de moverse, mas no
pudo.
Empezó a sentir como
se trenzaban a su alrededor sedosos hilos de orugas larvales y como se
independizaban los circuitos cerebrales que controlan la política
unicelular del cuerpo. Como se activaban arcaicas tecnologías botánicas
y desconocidas maquinas de aminoácidos. Marko creyó darse
cuenta de lo que le pasaba: se estaba derritiendo lentamente, se transformaba
en una larva embrional caracolesca.
Los tejidos de su cuerpo se
plegaban como sombras, sus brazos se fusionaron a su tronco, se encogía.
De pronto sintió algo extrajo en su nariz y en su boca. La respiración
se le hacia cada vez mas dificultosa... comenzó a jadear... de
pronto ya no pudo respirar mas, dedujo que su boca y su nariz estaban
totalmente tapados, transformados y derretidos.
En su asfixiante desesperación
se paseaban imágenes y juicios de su vida. Era una aterradora autocrática
o hecho de conciencia en que la vida pasada era vista minuciosamente.
Saca fuerzas, sopla fuerte el escaso aire que quedaba en sus pulmones,
apretó sus derretidos labios. Como su nariz también estaba
derretida su ojo derecho salió disparado.
Volvió a entrar a su
cuerpo el hálito vital del oxigeno, y mientras regularizaba su
extraño respirar se empezó a dar cuenta de lo que sucedía.
Mientras su ojo derecho rodaba calle abajo, en la cabeza de Marko se mezclaban
las imágenes de la calle, la gente que lo ignoraba, su casa a solo
unos metros... Con la imagen superpuesta de ese mismo mundo pero dando
caóticas vueltas...
Y esas eran las imágenes
que le proporcionaba el ojo derecho mientras rodaba calle abajo, hasta
que el ojo hizo un giro repentino y cayó a un alcantarillado...
!Todo su universo se sumergió bajo el agua! Abrió un ojo,
cerró el otro y veía la calle, el sol, la biblioteca. Cerró
el ojo y abrió el otro y solo veía ratones y agua... Abrió
uno y abrió el otro y nubes de agua turbia envolvían las
cosas, las líneas de la calle se pusieron a bailar, el cielo era
de un ocre inefable y tenía un techo de cemento y unas rendijas
por donde se colaban rayos de otro sol más.
Sentía el frío
del agua y lo tibio del sol. De pronto vio aparecer unas fauces gigantescas
de ratón que rasga el cielo hasta alcanzarlo, dejándole
un solo ojo, con el que veía la calle, el sol, la biblioteca y
de pronto a si mismo corriendo por la calle y mirando angustiado el inmóvil
reloj. Muy pronto toda esta experiencia fue olvidada entre muchos pensamientos
paralelos.
Marko llegó a su casa
nerviosamente la puerta. Subió corriendo las escaleras, pasó
por el laboratorio botando cosas al tropezar y entró inmediatamente
a la biblioteca. El antídoto seguramente estaba escondido dentro
de algún libro, mas no sabía en cual.
Las cuatro ventanas que poseía
la biblioteca estaban abiertas y revoloteaban en la pieza algunos papeles,
moscas y hojas secas. Marko excesivamente agitado empezó a revisar
libro por libro, mientras el viento despeinaba las hojas de los libros
descartados que iban cayendo al suelo.
Sentía que no podía
mantener la atención. Infructuosamente trataba de concentrarse
sabiendo que ocupaba tiempo de descuento. De pronto sintió que
por las cuatro ventanas colocadas en cada uno de los puntos cardinales
el ser de cada persona o ser vivo que pululaba por la calle, en los aromas
que atrapaba el viento. De pronto su cabeza se llenó de voces que
le hablaban simultáneamente, una parecía ser la de Ana.
- "¿Dónde
estás Marko, dime dónde estás? Estoy preocupada por
ti, presiento que estás en un grave peligro..."
Simultáneamente escuchaba
otra voz que parecía la de Nic que decía:
- "Yo no estoy muerto,
tu sí lo estarás..."
Trató de evadir a esas
voces que le hablaban desde dentro de su cabeza y se dirigió a
los libros de medicina, creyó que el antídoto para el Nabur
se encontraba en un libro de farmacología que estaba leyendo Nic
meses antes de su muerte. Él sabía donde se encontraba y
lo empezó a hojear con prisa. Encontró un papel manuscrito
con la letra de Nic lo que parecía ser la fórmula del antídoto.
Marko sentía que estaba enloqueciendo y no podía concentrarse.
De pronto hizo un movimiento
brusco, y uno de los grandes libreros le cayó encima.
Todo se oscureció y
apareció una luz violeta e iluminó unos cuantos metros a
su redonda. Y en el centro él; inmóvil y aprisionado bajo
un gran estante. De pronto vio una difusa imagen que se le acercaba...
La luz no alcanzaba para mostrar
claramente su forma. "La forma" empezó a pasearse en
círculos alrededor de Marko sin acercase un metro.
De pronto sintió lo
que parecía ser un intento de comunicación, sólo
vibraciones de energía que algo deseaban comunicar. La efímera
tranquilidad se convirtió en sagrado pavor y lo que le había
parecido tranquilizador se transformó en diabólico y blasfémico.
Marko se sentía un ser muy pequeño un pequeño ente
ante una majestad inefable. La mayor parte de estas vibraciones se traducían
en palabras ante Marko que le llegaban a través de sentido que
no era la audición. Marko se dio cuenta que si pensaba en alguien,
la forma parecía irradiar la personalidad de esa persona, de pronto
se acordó de su antiguo Maestro Israel y de pronto se le vino a
la cabeza un olvidado suceso de su juventud.
AIRE DENSO
Ninguno de sus camaradas en
las reuniones del Aire Denso va a poder olvidar ese lluvioso martes de
otoño en la casa de un adolescente Marko. Lo vieron bajar por las
escaleras, venía dando tumbos, sujetándose en las paredes,
equilibrándose torpemente en cada escalón hasta por fin
llegar frente a ellos y ahí se quedó.
Tenía el rostro sudoroso
y desencajado. Sus manos temblaban. La mirada apuntaba a cualquier lado.
Hace unos momentos había tenido un subidón tremendo con
las anfetaminas y perdió la conciencia para recuperarla viendo
primero lo que parecía un mapa y descubrir luego que era su rostro
frente al espejo fue en ese momento que decidió salir de la biblioteca
y bajar por las escaleras hacia sus amigos.
"Dulces amigos" -
dijo con modo quejumbrosamente histriónico- "Disculpen que
mi voz tirite y que presente este deplorable aspecto... La explicación
al por qué de mi estado, a ustedes amadores de lo oculto y extrañas
y activas células del organismo que conformamos cuando nos fusionamos
en estas reuniones,... a estas alturas no creo que les parezca tan extraño;...
lo que pasa es que desde hace un tiempo estoy teniendo extrañas
y privadas experiencias... momentos en que me pierdo en mi mismo y de
los que vuelvo con la sensación de haberme sumergido en sabias
y profundas verdades... En este mismo momento emerjo de una de estas experiencias,
y quizás la mas fuerte que he tenido..."
En ese momento se detuvo, despego
su mirada de Guindo y la paseó por el resto, luego fijo su mirada
en un punto indescifrable y en trance continuó hablando, "Hay
una historia de la que siempre les cuento pedazos, hoy ha llegado el momento
de contárselas por primera vez ordenada y entera... La historia
esta dividida en tres partes... divididas en tres partes...
"¿Por qué
no la cuentas ya?"... preguntó algo impaciente Pedro.
"Si los que se dicen cuerdos-
pueden dominar a los locos, entonces los locos existen, no hay verdad
fuera de la victoria", dijo Marko y continuó:
"Es de un mínimo
realismo el reconocer que si los nazis hubieran ganado la segunda guerra
mundial, los norteamericanos serían los fascistas, ese es el hecho
brutal".
Pero además de los derrotados
evidentes, si yo hago un ordenador muy poderoso le pondría bloqueos
para que no se pusiera en contra mía, creo que dios nos puso bloqueos...
Bueno pero yo les iba a contar una historia...
El relato que les contaré
es sin duda uno de los más hermosos, desconcertantes, ambiciosos,
oscuros, extraordinarios, lúcidos, ingenuos, originales, caóticos,
puros, extravagantes, pretenciosos, alucinados, magistrales, incomprendidos,
luminosos, desconocidos y definitivos por mí conocido...."
Así fue como Marko volvió
a contar otra vez su historia incompleta y cuando llegaba al final y a
medida que Marko iba enumerando grandilocuentes adjetivos, el broche de
oro llegó cuando dijo que todos los afortunados que se encontraban
en la habitación iban a escuchar por vez primera la Verdad y acto
seguido, en un ataque de drogada inspiración, se puso a hablar
cantado e improvisando en verso:
Marko solitario,
Creció en un pueblo decente,
Y de tanto andar en virtud
Casi se vuelve demente
Desde pequeño el muchacho
Que se sintió diferente
Siempre era un bicho raro
Entre medio de la gente
Hasta que de adolescente
Se tomó rojas pastillas
Y todas sus dudas extrañas
Se resolvieron sencillas
Él era un elegido,
Un súper hombre, un avatar
Y debía convencer a su novia y amigos
A que pensaran igual
Hasta que un día siniestro
Lo vieron bajar de su pieza
Con el rostro descompuesto,
Y una botella de cerveza
¡Lo he descubierto todo!
Ya se cual es el enigma
Acto seguido se fue contra el piso
Y la nariz se hizo trizas
Y cuando sus amigos
Se acercaron a ayudar
Marko mientras reía
Comenzó por la boca espuma tirar.
Los amigos
Se asustaron
Y abandonado lo dejaron
Este recupero la conciencia
Y al no ver nadie a su lado
Decidió conocer a su poderoso suegro
Al que aún no le habían presentado
Al llegar a la mansión
Y recordar sus poderes
Decidió robar el auto del suegro
Y volar por donde fuere
Y tomó a más
de doscientos
Aquella curva mortal
Cundo chocó el auto ajeno
Su fémur se quebró igual
Y llegó la policía
Para sus huellas tomar
Y el poderoso suegro,
El alcalde del lugar
Apeló a sus influencias
En acción bien reprobable
Y mandaron deportado
Al joven indeseable
Ana la novia de Marko,
Que angelical criatura
Después de estos incidentes
Entró en depresión profunda
Hasta que un día feliz
Se perdió dentro de un bosque
Y cayó arriba de un bulto,
Que resulto ser un hombre
Parecía un indigente,
Que había muerto de frió
Ahora líquidos viscosos
Escurrían de sus oídos
Solo una vez cuando niña,
Había vivido el espanto
Fue cuando perdió a Porotín,
Un muñequito de goma al que quería tanto
Al ver el desconsuelo
De la rubia criatura
Su padre decidió comprarle
Una muñeca orinuda
Cundo apretó a la muñeca
Después de beber la botella
Sintió con espanto agrio
Que algo había dentro de ella
Y al abrir la muñeca su padre
Para mostrarle que nada pasaba
Encontró la cabeza de Porotín
Que muy arrugaba estaba
Mucho le costó entender
A esta pobre criatura
Que usaban las cabezas de los porotines
Como pompas de agua al apretar la cintura.
Ahora arriba de un muerto
Con olor tan repelente
Se daba cuenta que la vida
Es un tramo entre dos muertes
Y que era perder vida
El angustiarse con cosas
Que serian pequeñas con el tiempo
Se puso a estudiar filosofía,
Y luego se puso de novia con un buen partido
Hasta que diez años después se encontró
Nuevamente con Marko que había regresado al pueblo
Volvió a su querido pueblo después de cómo diez años
Después de pasar penurias tristeza y desencantos
También vivió mil misterios que a poco él iba olvidando
Entró a una librería
y Ana ahí se encontraba
Con un poquito más de años pero más bella..
Y Marko se vio ante esa imagen mirando como miraba
Ana se preparaba
A contraer matrimonio
Cuando vio a su antiguo novio
Entrando cual Juan Tenorio
Se fijó en sus zapatos,
el pelo,
La combinación de los colores
Pensando que a algunos hombres
Los años le van mejores
Miraba lo mismo que Marko,
pero haciendo de figura fondo.
Nicanor era un joven psiquiatra,
Y un muchacho ejemplar
Su única mancha negra
Fue haber sido amigo de Marko durante su pubertad
Ahora sentado en la plaza
Esperaba a su prometida
La tan increíble Ana
Por todos apetecida
Cuando levantó la vista
Ahí el los vio llegar
Eran Marko con su Ana,
Quien los iba a saludar
.
Introducción a la Biblioteca
de Marko
Es una lástima que en
directo
Nunca se escuche bien la letra de las canciones.
Porque lo que cantaré a continuación
Tiene que ver con:
Dos amigos que apuestan a una
chica
En las orillas de un río
Y como ganan los dos
Entonces arman un trío
Ana era la bella filosofa
Nicanor el joven psiquiatra
Marko el trotamundos y amigo de lo sobrenatural
Estos 3 tipos no solo por la carne eran unidos
Cuando no estaban revolcándose
Eran de la biblioteca asiduos
Tenían la pretenciosa e ilusoria idea
De encontrar una droga perfecta
O sea potentísima,
Sin efectos secundarios
Y especifica para el metabolismo
De cada individuo
Y su razonamiento fue bien
simple
Si todos los que dicen saber la verdad
Dicen cosas tan distintas de ella
Todos comparten el sentimiento de tenerla o haberla tenido
Como los sentimientos
Tienen un paralelismo químico,
Como bien lo saben
Los jefes de las sectas
La verdad debe ser entonces
La molécula psicotrópica perfecta
Pero las cosas no fueron nada
bien
Uno de los chicos aparece muerto
En la profundidad de un seco poso
No sin antes de morir
Dejar una carta para el otro
La carta decía
No sigas jugando con fuego
De esto que estamos descubierto nadie más debe saber
Si has leído la carta quémala
Pero cuando el chico quemo la carta,
El olor a una droga empezó a oler
Al mismo tiempo aparecían
unas palabras en la carta que decían
Esto es un viaje sin vuelta
Ya has probado la formula al punto
Que para encontrar el antídoto
Desde ahora tienes tan solo cinco minutos
Y el muchacho corrió
a la biblioteca,
Preso de delirios y alucinaciones varias
Y trastabillando escaló por aquella frágil tarima
Solo para que ese gran librero de roble
Se le viniera entero encima
Ya el mundo no tenía
ninguna característica de lo real,
Y fue en ese momento que Se le aparece un espectro,
Inefable,
Helado,
Onírico,
Traslucido
Que sin piedad
Y en un lenguaje
Que no es de este mundo
Lo sentencia:
Para poder salir de aquí
Debes resolver el enigma
El cual esta escondido
Entre las historias de esta biblioteca
Que puedes alcanzar con tus manos,
Desde tu incomoda posición bajo el librero
Las canciones que cantaré
a continuación
Están basadas en las
historias que lee Marko prisionero en la biblioteca
Lastima que en los conciertos
Nunca se escuche bien la letra.
Universo bajo el agua
Me derretí por partes
En la mitad de la calle
Soplé fuerte apreté mis labios
Como mi nariz estaba derretida
Mi ojo derecho salió disparado.
Entonces rodó indeciso
Como lo hacen las esferas imperfectas
Como rueda la tierra indecisa
Por tener un par de polos chatos
Y ahí iba mi ojo rodando calle abajo
Cuando hizo un giro repentino y cayó a un alcantarillado
¡Ah, todo mi universo se sumergió bajo el agua!
Abro un ojo, cierro el otro
Y veo la calle el sol la biblioteca
Abro el ojo, cierro el otro
Y sólo veo ratones y agua.
Abro uno, abro el otro...
Y nubes de agua turbia envuelven
las cosas
Las líneas de la calle se ponen a bailar
El cielo tiene un techo de cemento
Y unas rendijas por donde se cuelan rayos de otro sol más
Unas fauces gigantescas de ratón rasga el cielo hasta alcanzarme
Me deja un solo ojo y solo veo... la calle el sol la biblioteca.
Rara Avis
Un amigo logró conseguir
entradas para ver a la Banda de folklore-psicodélico Rara Avis.
Me contó que en la mitad del Show, el cantante dijo que como todos
habían hecho un solo el se iba a tomar la libertad de recitar un
poema naturalista suyo de reciente invención y al mismos tiempo
que los músicos gritaban casi al unísono No por favor!!
El poema se llama dijo parsimoniosamente Flora intestinal Y los músicos
gritaron más fuerte No!!!!
Bueno dijo y continuó, no lo recitaré pero:
Hay una historia que pocas veces cuento, y que hoy tengo ganas de compartir
con ustedes. En mis viajes por la Araucanía región del sur
de chile y el ultimo bastión de la resistencia indígena
en toda América, en uno de esos viajes, supe que un viejo y sabio
jefe de tribu le dijo a sus discípulos en una noche del pasado
otoño: siéntense aquí alrededor de este anciano cuyo
lomo se dobla como junco soplado por el viento que les voy a contar la
historia de rara- Avis; un engendro mitad humano mitad bestia que logró
cruzar el océano en búsqueda de la suprema respuesta
El baterista empezó tímidamente a tocar un ritmo mientras
el cantante empezaba a recitar
Antes que llegaran los conquistadores
El ya era un borracho,
Era un manojo de dudas,
Un pobre desadaptado,
Para deshacerse de él
Los antiguos de la tribu,
Le inventaron la misión
De cruzar solo el gran río
Y así fue como partió
Con una pregunta a los dioses
Con un poco de comida
Y en un pequeño bote
Con nacida nueva y fe
Aunque el horizonte se corre
Lo arrebato sagrado amor de allá
En donde el sol se esconde
El viaje empezó muy
bien
Y sin mayores contratiempos
Hasta que empezó a tronar
La furia del dios del viento
(El guitarrista hizo el efecto como de un trueno con su pedal de efectos)
Agarrado de una tabla
El indio empezó a nadar,
Pero después de unos metros
La tabla se le hundió igual
Fue atacado sin piedad
Por bichos y bestias marinas
Y le dejaron tan solo una oreja
Pegada a su sola y fiel cabeza
Y se entreno en el nado
Impulsándose con ella
Y de tanto nadar y nadar
La oreja le creció a un tamaño colosal
Cuando llego a la costa era
Ya una masa amorfa
Llena de musgo negrusca
Y su oreja como una gran ostra
Como escuchaba muy bien
Percibió de lontananza
Que a paso firme y sereno
Dos personas se acercaban
Mira que cosa más rara
Esto valdrá un pastón
Puede que incluso le guste
A nuestro maestro y santón
Fue puesto en una vitrina
Y sobre un pedestal
En medio de cosas raras
Muy difíciles de hablar
La oreja andaba con suerte
Al santón del continente
Le gustaban las cosas raras
Signos de dios y la muerte
Un día de ceremonias
Lo envolvieron en papel
Y aumentaba la música
Hasta que escucho que
Querido maestro
En este tu cumpleaños
Te ofrecemos con respeto
Darte este humilde regalo
Al abrirse el papel
La oreja lo diviso
Por la luz que lo irradiaba
Era el maestro el santón
Y fue tanta la emoción
Que le salio la voz
Y le grito sin pensar
No precisamente
Maestro porque tienes lo ojos
blancos;
Calla saltamontes y sigue chupando,
Sino Maestro haber si respondes esta,
Estamos dentro de un mundo
O toda esta aquí en tu cabeza AH?
Se produjo un gran silencio
Procedido de terror
El maestro lo tiro al suelo
Y una patada le dio
Este es un emir del demonio
Debemos sacarlos aquí
Y así fue como fieles
y paganos
Entre gritos y alaridos
A patada lo tiraron
A la misma orilla de la playa
A la que un día la cabeza había llegado
Quizás la verdad
Es como una pelota
Que se arranca al momento de patear
La oreja desilusionada de nuevo
se hecho a nadar,
Pero ahora con rumbo al nor.-poniente
En donde ahí seguro existe un maestro,
Uno de los de verdad.
Rara avis is come in back.
Quien mal anda
Mi padre con algún licor
encima
Gustaba de contarme moralejas
Pedagógicos cuentillos muy profundos
Que decía son verdad juro por esta
Ahora yace bajo seis palmos de tierra
Muy profundos de verdad
Mi padre me contó de
un hombre más feroz que un dinoterio
No pudiendo controlar su pasión al punto
Que se metió a un cementerio
Y se beneficio a un difunto
Moraleja Arturo, el locu-locu ni en la tumba está seguro
Quien mal anda mal acaba
Quien mal anda mal acaba
He, he, he, he, he, he, he
.
Quien mal anda, designio del magnifico, mal acaba.
Solo corto
Los indios de las costas de
levante
Gustaban de dar caña aun elefante
El paquidermo sabedor de dichos vicios
Con la trompa se tapaba el orificio
Moraleja Arturo, con la boca cerrada no entran moscas
El antiguo profesor Pérez
Angulo
Abusaba a sus alumnos por el locu-locu locu-locu locu-locu
Esto demuestra cuanto es necesaria
Una reforma a la educación primaria
Esto demuestra sin duda es necesaria
Una reforma a la educación primaria
Quien mal anda mal acaba
Quien mal anda mal acaba
Moraleja Arturo, el locu-locu ni en la escuela esta seguro
Quien mal anda, designio del señor, mal acaba.
Solo largo
Un cojo que mal andaba
Se cepillaba a una chica que tenía
Y por culpa de la pata desgraciada
Se mojaba con las gotas que caían
Moraleja Arturo quien mal anda mal acaba
Mi padre decía la vida
es el jazz
La nota que viene cambia lo de atrás.
Mi padre decía la vida es el jazz
La nota que viene nunca es la final
El obispo de las costas de
Honolulu
Se servía feligreses por el locu-locu locu-locu locu-locu
Pero un día en que el obispo andaba visco
Los feligreses se sirvieron al obispo
Moraleja hijo querido, con la vara que mides serás medido
Dinosaurios
Tiene unos chips en su cabeza
que controla lo que siente
Tiene más de un sentimiento en un solo corazón
Tiene un rompecabezas con pedazos de momentos
Tiene una pieza suelta en su propia evolución
Allá voy
Eslabones perdidos me pueblan
En la ruta crítica se
fusiona a los mil misterios
Y tu cuerpo de reloj de arena
Se reveló a la belleza poseyéndola
Le disparan desde el cielo
un relámpago divino
Y eso queda derretido entre su alma y su cuerpo
Allá voy
Dinosaurios perdidos me pueblan
Y ahora veo su rostro verdadero
Y una lágrima de pena
se desliza por su cara
Y es un poco de agua
Y es un poco de sal
Y es un poco de sentir
Y es un poco de pensar
Y se evapora y cae al suelo al mismo tiempo
Quedando su ausencia entre
la arena y el cielo.
Trillado tragaron
Techo encendido sobre mi nuca
Techo encendido pero apagándose
La oración se desvanece
Jorgito apretó y clavo
el botoncito
Que botón apretó y clavo el guevoncito
La oración desaparece
Creer sin creer
Sensación encontrada
Busco un refugio
Desaparece
Y me aferro en tus brazos
Pero no hay fuerza
Y te miro
Me miras
Y te creo
Y no creo
Y me sueltas
Me dejas
Te ruego
Te imploro
Inseguro
Incierto
Insatisfecho
Augusto tonito jorgito y pepito
Augusto tonito jorgito y pepito
Y tres tan tristes tan tigres
Y trigo trillado tragaron en un trigal
Trillado tragaron
Trillado-tra trillado tragaron
Los que quieren no pueden los
que pueden no quieren
Techo encendido pero apagándose
La oración se desvanece
Unos se mueren por comer poco
Y otros por un combo mac-estafilococo
La oración desaparece
Creer sin creer
Sensación encontrada
Busco un refugio
Desaparece
Y me aferro en tus brazos
Pero no hay fuerza
Y te miro
Me miras
Y me sueltas
Me dejas
Te ruego
Te imploro
Inseguro
Incierto
Insatisfecho
Augusto tonito jorgito y pepito
Augusto tonito jorgito y pepito
Y tres tan tristes tan tigres
Y trigo trillado tragaron en un trigal
El Reino
Maitrella inventó un
libro con condensadas sus ideas, y en este libro había un código
para acceder al hipertexto; enlaces a imágenes, sonido, y experiencias
virtuales compartidas.
Mezcla de ficción, filosofía,
juego de rol, y realidad virtual.
Cada participante de la comunidad
podía hacer su aporte.
La falta de reglas claras produjo
que muchos se dedicaran a destruir, u apropiarse de la obra de otros.
Después de muchas peleas
nacerá, la idea de crear "El Reino De La Libertad Prometida".
Ese mundo debía empezar
por alguna parte. Digamos que, para que exista la libertad, debe haber
de manera previa un material sobre el cual ejercerla; la libertad se constituye
desde lo que la oprime.
Maitrella, lo que se hizo fue
muestrear un instante del tiempo antes de la gran catástrofe y
desde ahí, entre todos, construir un mundo ideal, e ir ganando
grados de libertad, y grados de universalidad estética.
Los peligros de viajar en el
tiempo son muchos, pero fundamentalmente es viajar al pasado y cambiar
el presente. Maitrella creyó sortear esta dificultad ideando el
método para poder muestrear un instante pequeño de tiempo
de cualquier época, tan pequeño, tan infinitesimal, que
esta intervención es causalmente insignificante en la historia.
A partir de ésta muestra, proyectar todo un presente y todo un
pasado con capacidad de auto organizarse he interactuar complejamente
con los usuarios.
La obra de todos y cada uno;
una matriz en la que los hombres conjuntamente irán creando libertad.
En un comienzo toda la gente
era hermosa, podían volar, atravesar paredes, llegar instantáneamente
de un lado a otro. Preguntarse como era la persona real detrás
del avatar o representación virtual, es como preguntarse de una
persona como son sus riñones, o sus circunvalaciones cerebrales.
Llevada a su extremo la realización
del concepto del reino de la libertad prometida no resultó, al
parecer la fundamental manera que los individuos tenemos para valorizarnos
es desvalorizar a los demás, o sea que para que hayan bellos ,
son necesarios los feos, para que hayan inteligentes, se necesitan tontos,
para que haya justicia se necesita de las injusticias, en un mundo en
que todos son reconocidos, en el fondo ninguno lo es, y mientras los más
poderosos querían que las cosas siguieran tal como estaban, los
más postergados y dominados pensaban que mejor era el individualismo
absoluto. Que cada hombre creara sus propios mundos, con sus propias leyes,
y con la libertad de modificarlas a su antojo.
Y así fue por un tiempo,
cada uno desconectado de los demás, múltiples universos
individuales, cada uno habitando su propia creación personal, pero
con el correr del tiempo algunos mundos virtuales empezarán nuevamente
a colonizar a otros mundos y ahora de una manera mucho más sutil
que la guerra frontal.
EL
LAPIZ
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