Día a día vemos a padres que asisten a los consultorios psicológicos con hijos, cuyas escuelas se quejan de que el niño no sigue las instrucciones, no termina sus tareas, está distraído durante la clase o interrumpe en medio de una lección, no parece tener útiles porque “se le desaparecen”, y en algunos casos se le suma que no pueden quedarse nunca quietos, no esperan turno en la fila, ni paran de hablar o lo hacen muy alto. Después de las respectivas pruebas exhaustivas el profesional llega a un contundente diagnóstico: trastorno por déficit atencional (TDA). Hasta hace muy poco era un trastorno propio de la infancia que disminuía con la edad, caracterizado en la mayoría de los casos por serias y persistentes dificultades en tres áreas específicas: atención, impulsividad e hiperactividad. más
Deje un comentario
You must be logged in to post a comment.